lunes, 7 de abril de 2014

La radio

Haciendo limpia este domingo en casa, me he tropezado con un recuerdo de infancia. Se trataba de una radio que con ayuda de mi abuelo construí para un proyecto del colegio. (Cuando digo ayuda de mi abuelo, quiero decir que él hizo el 90% del trabajo, y yo me encargué de pegar algunos detalles finales).

Lo que quedaba de la radio.

Como tantas otras cosas que atesoramos, no servía para nada más que como testigo de anécdotas pasadas, pero tampoco estaba en un estado como para exponerlo. Así que decidí, con todo el dolor de mi corazón, desmontarla y destinar cada uno de sus componentes al contenedor adecuado.

Sin embargo esta entrada tiene como función que esa radio no sea pasto del olvido. 

Recuerdo que como proyecto escolar tuvo bastante éxito, y la clave fue que recuperamos de una radio vieja los mecanismos y se los añadimos, de forma que pasó de ser una simple maqueta, a ser un aparato que funcionaba.

Con madera de balsa mi abuelo hizo una caja sin tapa, a la que añadió dos semicirculos en la parte superior para darle la forma que veis en la primera imagen. Allí donde iba a ponerse el altavoz, le hizo varios taladros, para mejorar la salida de sonido. También hizo algunas divisiones internas para acomodar el altavoz y el soporte de las pilas y hasta previó la salida de la antena por la parte trasera del montaje. Finalmente,dos incisiones en la parte frontal, permitieron encajar la propia placa de la radio, dejando los selectores por fuera.


Todo ello después fue cuidadosamente forrado con cartulina marrón para simular el aspecto de una radio antigua de madera; el diseño de las salidas de sonido se copió de una, y se cubrió con una tela marrón metalizada, que parecía la malla que cubre los altavoces en los aparatos reales.

He guardado la radio durante años con mucho cariño, porque ver trabajar a mi abuelo en ella es un recuerdo que atesoro. Él siempre ha sido un hombre minucioso y perfeccionista en sus trabajos. Pero ya le faltaban partes de la cartulina original, y sobre todo, no se podía usar ya: ¡nos faltó prever una forma de cambiar las pilas!

Así que, la cartulina para el contenedor azul, la madera y el mecanismo para el punto limpio, y el recuerdo bien anclado en la memoria.

Ahora que lo pienso, igual guardo el mecanismo de la radio para algún día hacer una maqueta emulando la pericia de mi abuelo, con la que algún niño o niña triunfe en el colegio.

Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, amén.

lunes, 10 de marzo de 2014

Me planto

A veces las cosas que parecen obvias no lo son para todo el mundo. Por eso, lo que quiero decir no supone el descubrimiento de la pólvora, pero quizá a alguien le hace reflexionar, en la misma medida que me hizo pensar a mí  un comentario de una compañera de trabajo en su momento.

Hay dos fenómenos que si parecen distintos, tienen algo en común. Si los usamos es que somos idiotas. Hablo de las gasolineras de autoservicio y las “cajas amigas” del super.

Hay en mi zona dos gasolineras especialmente baratas, suelen estar los precios similares, céntimo arriba, céntimo abajo. Pero una de ellas tiene tres empleados sirviendo gasolina, la otra sólo una cajera para cobrar*. Antes iba a la que me quedara más a mano, pero después de pensarlo, me quedo con la primera, y no sólo porque es infinitamente más cómodo repostar allí:  Llegar, dar instrucciones, pagar y marcharte, sin necesidad de salir del coche; sino porque apuestan por el empleo. De hecho, en la otra, han aumentado dos surtidores sin que ello haya supuesto aumentar la plantilla, y los usuarios tenemos que hacer cola para, previo pago, ponernos nuestra propia gasolina.

Por su parte, lo de las "cajas amigas" del hipermercado empezó como algo tímido, un grupo de 4 o 5 en medio de la gran hilera de cajas, algunos por pura novelería, y porque aparentemente ibas más rápido (“mira qué cola hay allí, total para cuatro cosas, las paso yo misma”) probamos las endemoniadas cajas. Se ve que caímos más de 2 y de 3, porque paulatinamente, han ido apareciendo más "cajas-amigas", y desapareciendo cajas tradicionales, y con ello puestos de cajera. Una línea de cajas automáticas permite poner a una persona para 6 unidades. El comprador hace el trabajo (pagando lo mismo por los productos), y la empresa sólo necesita a alguien que resuelva dudas a usuarios y revise los dni cuando se paga con tarjeta. 

Pues yo me he plantado, y tenía que haberlo hecho antes (soy una novelera, aparato que veo, aparato que quiero probar). Y si tengo que hacer 5-10 minutos de cola para que me pase la compra una persona, y tengo que pagar un par de céntimos más cara la gasolina, al menos lo hago desde el convencimiento de que estoy aportando mi grano de arena a que se conserven un par de puestos de trabajo.
 
Es absurdo que aplaudamos un "avance" que perjudica tanto a clientes como a trabajadores. 

Ojalá con este post tan de cajón consiga que alguien más se plante.

FUENTE

Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

* Siempre queda aquello de "¿y dónde queda el trabajo de la cajera de la gasolinera de autoservicio?", lo cierto es que en este caso la gasolinera es parte de un negocio mayor, por lo que podría pasar a la tienda principal, pero lo que es más relevante, es que si los usuarios de forma masiva demostraramos preferencia por los negocios con "servicio", podría volver a imponerse, por demanda del mercado este tipo de oferta. Y en cualquier caso, siempre habrá quien por economía personal, prefiera hacer el trabajo y pagar sólo por el producto.

sábado, 1 de febrero de 2014

Lo dice la ley

El otro día buscando normativa, algo captó mi intención:

Hay una ley vigente en este nuestro glorioso país (de pandereta), de trabajos prohibidos a menores por ser penosos, esa ley data de 1957. Eso no es estrictamente negativo, es casi loable que se legislara para evitar que personas en fase de desarrollo se sometieran a según que trabajos. En el 57 la prevención de riesgos era algo que ni se concebía. La cosa está en que en su redacción original eran trabajos prohibidos a MENORES Y MUJERES.

Que oye, viendo los listados de trabajos, tampoco es que les estuvieran vetando el paraíso, más bien lo contrario. Pero claro responde a esa visión de la mujer como un ser desvalido y dependiente de su hombre, que no puede decidir por sí misma qué trabajos pueden ser peligrosos para su salud, o incluso elegir por propia voluntad un trabajo duro y peligroso, a cambio de un salario generoso.  Lo que no consigo imaginar es que hubiera tantas mujeres en esos años que lucharan a brazo partido por un trabajo en la mina, como para que el Estado viera la necesidad de prohibirlo, pero me faltan datos para aventurar hipótesis.


En cualquier caso, hasta aquí todo me parece razonable considerando la época. El contexto importa.

Lo que me parece FLIPANTE es que esa ley no se haya modificado hasta 1995, cuando se aprobó la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que era la transposición al ordenamiento español de una Directiva Europea del 89 (sí, 6 años nos costó hacer un copia y pega de la Directiva). En una disposición derogativa (de estas coletillas que se ponen al final de las leyes, para atar cabos) dice que queda derogada parcialmente en lo referente al trabajo de las mujeres.

¡MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y CINCO! 

Y señores, la "seguridad e higiene en el trabajo" (la abuela de la prevención de riesgos) ya estaba en España desde el 71...

Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

jueves, 23 de enero de 2014

¿Cuando son demasiados los grupos de whatsapp?


Analicemos, 

  • El grupo con mis padres y mi hermano
  • El grupo con mi hermano y mis primas
  • El grupo con mi hermano y otras primas y una tía.
  • El grupo con los mismos del anterior más parejas formales
  • El grupo de las compañeras de la oficina
  • El de las anteriores más una de las jefas
  • El de las dos compañeras la oficina con otras dos de otra oficina. 
  • El grupo de la gente del centro de trabajo con que suelo salir a desayunar y alguna que otra fiesta (en el que están las dos mismas compañeras de los tres grupos anteriores)
  • Una combinación de los 3 grupos anteriores para organizar una cena.... (que sigue vivo después de haber ido a cenar) 
  • El grupo de las amigas comunes con M.
  • El grupo de las amigas de toda la vida.
  • El grupo de los que vamos de caminata
  • El grupo del último tenderete organizado  (en vías de extinción)
  • El grupo de los compañeros de estudios con los que quedo para tomar cervezas de vez en cuando.....
 
¡SOCORRO!


Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

jueves, 9 de enero de 2014

Los perros estafadores de Mónica que quieren llamar a tu costa



La gente tiene demasiado tiempo libre. Todavía no he descubierto qué placer puede proporcionar el difundir bulos alarmistas por internet.  Pero algo debe tener para que haya tantos y tan variados en las redes.
Pero siempre se puede rizar el rizo, ¿cómo?  cuando el supuesto “desenmascaramiento del bulo” es un bulo en sí mismo.
Veamos unos documentos gráficos primero.
 
EL ORIGINAL

EL NUEVO
 

El bulo de los perros de Mónica está circulando además por múltiples vías desde hace años.  Sólo hace falta hacer una búsqueda en google para verificarlo.

Vayamos a por el segundo, este no me ha resultado tan fácil de localizar. El único resultado es de alguien que lo ha colgado en Facebook, dándolo por verídico. Supongo que es nuevo.

Analicemos esto rápidamente:
 
Entendemos que alguien ha pensado en sacar un beneficio de un bulo que llega al corazón de la gente,  un (o una) hacker que es capaz de establecer una especie de contestador automático con reconocimiento de voz, que ante la pronunciación de una palabra toma posesión de mi móvil para convertirlo en un “sistema de llamadas”. Que tampoco sé lo que es y para qué pero suena chungo.
 
Yo no tengo ni idea de tecnología así que por pura ignorancia voy a suponer que es posible hacer eso y que alguien quiere  llamar gratis a mi costa, hasta que me lleve el susto con la factura, claro está, es decir, a lo sumo un mes.

Y esa persona tan inteligente para programar o conseguir que le programen todo esto, ¿no le dio la imaginación para inventarse un bulo nuevo que no haya sido desmentido chorricientas veces en internet?

No haré más preguntas.

Es muy fácil, googlear antes de enviar.  Googlear antes de llamar. Googlear antes de enviar dinero. Googlear antes de nada.

Así dejaremos de sufrir cargo de conciencia por todos esos perritos abandonados y niños moribundos que dejamos de ayudar por no reenviar un mensaje, o por todos esos amigos a los que hemos incordiado por reenviarles uno falso. 


Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.