El pasado otoño asistí a dos bodorrios, ambos con su traje blanco, su cura retrógrado, su convite de precio por cubierto desorbitado, sus repartos imposibles de invitados por las mesas y demás. Y yo por más que lo pienso, no le veo la gracia a ese rollo.
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| Mamá ya puedes descansar... encontré marido |
Antes, casarse era un rito social (casi) ineludible. En el mejor de los casos, la gente se casaba enamorada, pero en tantos otros lo hacían porque era lo que tocaba.
Hace sólo medio siglo, si eras mujer y no te casabas, eras casi hasta menos ciudadana, porque dependías siempre de un hombre (tu padre, tu hermano, tu marido) hasta para abrir una cuenta en el banco. Y morías socialmente al convertirte en una solterona que no supo pescar un buen hombre que la protegiera y la mantuviera.
Además, si eras un buen cristiano, te casabas para poder irte a la cama con tu novio/a de toda la vida. O sea que comprabas la pieza, sin catarla, y además hasta que la muerte os separe. Un drama. Y si no eras tan buen cristiano, aunque te pasaras las estrechas miras eclesiásticas por el mismo sitio por el que te pasabas a tu pareja, también te casabas antes o después, querías ser un ciudadano decente.
Casarse era lo correcto. No había discusión.
Sin embargo, parece esos tiempos han pasado. La realidad es que muchos nos podemos plantear nuestra vida afectiva de otra manera, quitando, a priori, el matrimonio de la ecuación. La relación existe al margen de papeles, o de anillos. Estamos junt@s porque queremos y el día que no queramos, "hasta luego cocodrilo". No es el libro de familia lo que nos une, sino un sinfín de cosas que nada tienen que ver con documentos oficiales. No pasa nada por vivir con tu pareja, no pasa nada por cambiar de pareja, y tampoco pasa nada si en vez de pareja vives con un gato y te follas a quien te apetece. (Maticemos, siguen existiendo prejuicios, pero no pierdes el derecho al voto)
Pero hecho el planeamiento, voy a contradecirme un poco.
Hay que admitir, que llegados a un punto, resulta cómodo entrar en el club de los matrimonios. Para empezar, pasas a ser legalmente familiar, lo que te abre las puertas a derechos que hasta ahora habían sido de padres o parientes directos. Por ejemplo, ante una emergencia médica. Da pavor pensar que en un momento dado tú no puedas opinar sobre la salud de tu pareja, por el simple hecho de no haber "legalizado" tu relación.
En caso de herencia o custodias, hay un abismo entre estar arrejuntados (en pecado) o legalizados, y cuando digo legalizado también incluyo parejas de hecho, aunque no todos los derechos están equiparados entre estas dos formas de unión.
Además, una alianza en la mano*1 evita muchas preguntas estúpidas, porque aunque no consideramos que casarse sea fundamental, no seguimos sintiendo cómodos con ciertas convenciones. ¿Cuántas veces habéis oído eso de "el marido de menganita, bueno no están casados, el novio...la pareja, bueno lo que sea..."? Somos todos muy modernos, pero nos seguimos haciendo un lío al hablar de alguien que lleva muchos años emparejado, con hijos y todo pero que no ha pasado por el susodicho trámite. Así de absurdos somos.*2
¡¡Y no podemos olvidar los 15 días de vacaciones!! Lástima que muchos no puedan pedirlos sin jugarse el puesto.... asco de empresarios. Pero supongo , que además de los funcionarios, todavía quedan algunos trabajadores con esa posibilidad ¿no? ¿NO? .... (bueno vale, este punto ahora mismo no es muy fuerte que digamos... corramos un tupido velo)
Total, que para muchas parejas, casarse ya no es el summum del romanticismo y la entrega mutua, es más bien una cuestión práctica, por la casa o por los niños, o por adquirir derechos de familiar sin tener que pasar un calvario burocrático.
Sin embargo, mucha gente sigue viéndolo como el gran evento de la vida, y como tal "deben" organizar una BODA de las que hacen época, pidiendo un crédito si hace falta para pagar el traje (que sólo se van a poner una vez en la vida), las flores, el dj o los músicos, los regalos de los invitados, la limusina, el viaje de novios y sobre todo para dar de comer a 300 personas, la mitad de las cuales ni siquiera les apetece que estén (los compromisos, un invento del mal).
Y sé que hay gente que le va esa marcha, y sueña con el día de su boda como si fuera un antes y un después en su vida, el día perfecto que van a recordar hasta su muerte, el momento en que su relación por fin será definitiva, bla bla, bla. Además de creer que lo que hace un matrimonio son los años que vengan después y no una celebración de cuento de princesas, semejante parafernalia no la entiendo ni siquiera en ese caso. Y si no le veo sentido cuando te casas en plan romántico total, con pedida de mano al padre y bendición del Papa si hace falta, imagínate lo absurdo que me parece cuando has decidido pasar de soltera a casada por comodidad y conveniencia legal.
Y sospecho que más de una pareja se mete en semejante berenjenal, simplemente por la tradición y el qué dirán. (De los que se casan por la iglesia sin haber pisado una en lustros porque "es más bonito", ya ni hablamos*3).
No quiere decir, que si no optas por bodorrio, entonces tengas que hacerlo a escondidas, un día entre semana y agachando la cabeza, no, pero hay que ser coherente. Si quieres, puedes montar una fiesta, pero que sea la que tú quieres, sin dejarte arrastrar por las formas y los compromisos. Y si no te apetece hacer un evento no lo hagas, y si te apetece ponerte una powerbalance en lugar de alianzas, o celebrar una ceremonia élfica en la plaza mayor, pues genial. Es tu relación y es tu pareja, haz lo que te de la gana, no lo que se espera de un enlace matrimonial.
Igual es que soy un poco salvaje, pero cuando ya hace tiempo que la familia ha reconocido a la pareja, y años que compartís techo y gastos, no veo la necesidad de celebrarlo más que por ejemplo el día que firmaste la hipoteca (eso si es compromiso, dile tú al banco que lo vuestro no funciona...) o el día que nace tu primer retoño (que es mucho mejor motivo para celebrar dónde va a parar)
Y yo estoy en ese punto de mi vida en el que tras más de 6 años de relación, y una hipoteca a medias, me apetece pasarme al lado cómodo de la ley. Habrá quien diga, que si lo que quiero es seguridad jurídica, podría yo dedicarme a luchar a capa y espada para que se eliminen las diferencias entre las parejas de hecho y el matrimonio, en lugar de elegir la vía cómoda de arreglar papeles en el registro civil, pero ya con defender a funcionarios y comunidad lgtb tengo bastante.
Y aunque he argumentado que a este tipo de ocasiones hay asociadas tradiciones absurdas, no todas me disgustan; por ejemplo, ya que voy a coger vacaciones, me apetece un viaje de novias*4, y qué coño, no me importaría recibir regalos (sobre todo desde que se ha impuesto la muy práctica costumbre del ingreso a cuenta), aunque entendería que haya gente que piense que "no bodorrio, no regalo". Incluso, en un arranque conservador, me gusta la idea de unas alianzas (pero no de oro, me parecen feas), aunque sea para evitar que seres cotillas me pregunten si estoy casada o no.
Pero el resto sería a nuestra manera, de casarme que lo haga un juez, ando un poco falta de estima por los políticos hoy en día. ¿Traje Blanco? ¿qué es eso?. Ni pensarlo, buscaría ropa que no me hiciera sentir disfrazada y que pudiera usar de nuevo. 0 compromisos en los invitados, estaría la parte de la familia que nos apetezca que esté, y los amigos de toda la vida. Vale, aceptaríamos parejas como animal de compañía. Y lo mejor sería el "banquete": casa rural, comida típica, suficiente vino de la tierra, grandes cantidades de cerveza, guitarras, vaqueros y prohibidas las corbatas.
Igual es que soy muy poco romántica, pero veo cosas mejores en las que gastar el dinero, como en un buen viaje, o en terminar de amueblar la casa.
Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.
*1 Ya sé que se puede tener una alianza en la mano sin estar casados, pero es una expresión.
*2 "+pues la mujer de X...." -"ah, no sabía que X se había casado" +"No, creo que no, pero como si lo estuviera... llevan 15 años junt@s" - "Ya, claro..." - Absurdo
*3 Aunque a veces la presión de padres y abuelos es lo suficientemente intensa como para pasar por ese aro aunque seas el mayor de los ateos. Al final voy a tener suerte de que la iglesia sea homófoba ;-)
*4 Un viaje de novias es igual que un viaje normal, pero se hace después de la boda y se supone que tiene que ser el colmo del romanticismo. Una gilipollez. En realidad yo quiero un viaje donde vayamos las dos solas y me toca un pie si en el hotel me reciben con champán y pétalos de rosas, mientras visite algún sitio que merezca la pena, lo pase bien y no me deje varios meses de sueldo en ello. ¡Vaya, igual que el resto de nuestros viajes!