Ayer quedé con Peibol para ir a nadar; le recogí con el coche en la laguna, donde había ido a hacer unos recados, y cogimos la autopista con la intención de bajar a la piscina. Iba tranquilamente hablando con él cuando me fijé en que había algo sobre el asfalto que no tuve tiempo de evitar. Ese algo era una piedra del tamaño de una piña que me comí completita. Lo supe en cuanto escuché el taponazo en los bajos del coche y a los dos se nos quedaron los ojos como a los Simpson.
Como una es prudente y no quiere morir en la autopista, le sugerí a Peibol que evaluáramos daños:
E - Vamos a parar en el arcén Peibol, para mirar si le ha pasado algo al coche.
P - Yo no noto nada raro… no creo que esté picada, ¿no? Vamos, que el coche sigue caminando…
E - Sí, pero la rueda no se desinfla de golpe, el coche sigue circulando sobre tres ruedas un tiempo.
Llegamos al arcén y Peibol fue a comprobar la rueda de atrás y los laterales:
P - Parece que no hay nada Exorsister, sigamos.
E - Mira la rueda de adelante…
E - Pues venga, vamos a cambiarla (con cara de sé perfectamente lo que me hago, a pesar de no haber usado un gato en mi vida.)
Me bajé del coche, abrí la maleta y saqué las herramientas.
“Vamos a ver, esto no puede ser tan difícil: Poner el gato, levantar la rueda, soltar los tornillos, quitar la rueda, poner la otra, apretar los tornillos y quitar el gato. ¡Está chupado!”
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“¿Muy bien listilla, cómo cojones se coloca el gato?, a ver, esto para arriba… mmm no, esto otro para arriba…mmm vamos a darle un poco a la palanca a ver por dónde sale…”
Después de mirar el gato desde todos los ángulos, y poner una expresión sesuda ante la rueda desinflada, me di cuenta de moriríamos allí de insolación antes de que atináramos a cambiar la rueda. A punto de llamar a mi abogada para relatarle mis últimas voluntades, apareció un hombre de la nada dispuesto a echarnos una mano.
Señor- ¿Necesitan ayuda?
E - Pues lo agradecería mucho
S - A ver, quita, que no tienes ni puta idea, que ya lo hago yo
E - Si, bueno, yo es que creía que… deje que le ayude con…
S - Quita, quita, que me estás poniendo nervioso
E - Vale… yo…eh… si necesita algo… (nota mental: deja el orgullo para otro momento, que hace mucho calor)
(Que conste que yo lo intenté primero)
Allí nos quedamos Peibol y yo mirando como el hombre sudaba la gota gorda para cambiarla, porque el gato era del paleolítico, y la llave que teníamos no coincidía con los tornillos. Cuando terminó y le dimos las gracias por la ayuda, nos dimos cuenta de que nuestro calvario no había hecho más que empezar:La rueda de repuesto… también estaba desinflada.
(De hecho parecía que la de repuesto estaba peor que la que habíamos quitado)
El hombre, que a estas alturas debía pensar que éramos unos completos inútiles, nos sugirió que un poco más adelante cogiésemos un desvío, para ir a una gasolinera a inflar la rueda antes de seguir por la autopista.
S - Hasta que pueda inflar la rueda, circule despacito.
E- Vale, descuide y gracias de nuevo.
Tomamos el desvío, llegamos a una avenida con bastante tráfico, cogimos otro desvío y… llegamos al mismo sitio. ¬¬
E - Mierda, este camino no vale, repitamos
Tomamos el desvío, llegamos a una avenida con bastante tráfico y seguimos avanzando por ella, pasamos por encima del hospital y fue entonces cuando escuchamos la ambulancia..
En mi mente se combinaban dos sonidos: el zumbido de la ambulancia y la recomendación del hombre, "Circule despacito".
¡Transilmonio! Ayúdame, no puedo correr para apartarme de la ambulancia, pero ¡no quiero ser responsable de una muerte!
La entrada de urgencias estaba unos cientos de metros más adelante, cuando por fin nos libramos de la ambulancia, divisamos a un viejo conocido a lo lejos, el muñeco de michelín, que nos sonreía desde lo alto de un taller de cambio de neumáticos. Ya no hacía falta encontrar una gasolinera.
Entramos, nos revisaron la rueda y nos dieron el diagnóstico:
La rueda ha muerto, larga vida a la rueda.
Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.
PD: Mis agradecimientos al coprotagonista y coautor de esta historia, mi hermano peibol.
PD: Al final no fuimos a nadar.
PD3: Al señor michelín lo traje de aquí.




17 le rezan al Mono:
Menudo día!! Que paciencia la del hombre que os ayudó, seguro que llevávais en la cara un letrero que decía: No hemos hecho esto en la vida y no sabemos como va.
Bueno al menos todo salió más o menos bien, no fuisteis a nadar pero conseguisteis llegar a casa.
Jajajaja. ¿Pero a que se lo pasaron bien? Me refiero a una vez pasado el trance. Historias para recordar y reír.
RIP ruedecita...
Espero que eso no me pase nunca T_T que tampoco sé xD
Uno no se convierte en un conductor de verdad hasta que se le pincha por primera vez una rueda del coche. Con lo fácil que parece cambiarlas cuando lo hacen los demás y lo difícil que es cuando tienes que hacerlo tú mismo, ¿eh?
Después de leer todo lo que le pasó a tu hermano, y lo que os pasó a ambos justo después...en fin no fue un buen día por lo que veo..xd.
La verdad que los dos sois muy echados "pa lante" xDD, sobre todo en plan mecánicos. Lo bueno de estas cosas es que luego quedan como anécdotas muy divertidas xd.
Y eso de la exorsister queda muy guapo! Igual es una historia larga, pero podrías ir contándola poco a poco xd.
Un abrazo!
Jajajaja. ¿Por qué la mala suerte ajena resulta tan divertida? Ya te dije una vez que me imagino estas historias sister/brother como las series cómicas de la tele (y las risas enlatadas ya las pongo yo mismo)
Hicisteis bien en no ir a nadar. Seguro que con esa racha a uno de los dos le hubiera dado por ahogarse y todo. XD
¡Jajajaj!, yo llego a estar en vuestro caso y me cago en todo lo que se menea.
Suerte que se ofreció el señor de no-me-ayudes-que-me-pones-nervioso a echaros una mano.
Por cierto, desternillante la fotografía de la rueda de repuesto :D
pobres!!! jajaja
si lo mejor en estos casos es llamar al servicio de asistencia en carretera... todo lo demás, es tontería.
y la rueda de repuesto es como la ley de murphy... cuando la necesitas está pinchada, o desinflada.
zywargaAy mi madre que historia para contar a los nietos (cuando los tengais) jaja, ya sé que no es para reírse, pero así contada con humor creo que si, además por suerte la cosa acabó bien y siempre se aprende algo: por lo menos a cambiar una rueda, y antes de hacerlo asegurarse de que tienes la rueda de repuesto. Y también que siempre hay alguien dispuesto a ayudar al que lo necesita, es una consuelo.
Saludos
:)
Mañana les respondo a todos, pero creo que blogger ha estado tonto con los comentarios esta tarde, si alguien escribió un comentario y no se publicó, ya lo rescataré del correo.
Ahora me voy a la cama, y mañana les atiendo como Transilmonio manda.
Pobre Peibol, lo que le faltaba para completar el día. Sólo faltaba que el hombre que os puso la rueda os cobrara XDD
Un saludo!
Pues creo que soy aún peor que ustedes cambiando una rueda. Ni siquiera estoy seguro de tener gato! XD
Menos mal que siempre hay un gañán dispuesto a ayudar (como no especifícias, en mi cabeza es un maguito del campo XD)
¡Que alegría, veo algunas caras nuevas por aquí! Allá vamos.
Irene
Pues sí, aunque más que un letrero en la cara, igual lo que le dio pistas fueron las vueltas que le daba al gato, sin decidirme cómo colocarlo.
Islander
Jeje, la verdad es que nos mirabamos pensando, estoy tenemos que publicarlo en el blog, y aprovechamos para sacar fotos antes y después de que apareciera el hombre.
Misaoshi
Algo me dice que aprender cómo se hace no está de más. Porque antes o después te puede pasar.
Speedygirl
Amén a eso, conocer la teoría únicamente, no vale.
Bienvenida al Templo del Mono
Virginia
Bueno, yo hubiera querido cambiar la rueda por mi misma, pero cuando estaba descifrando el funcionamiento del gato, llegó la ayuda.
Lo de la exorsister más que una historia muy larga, es de hace mucho tiempo, tanto que tendría que preguntarle a Peibol de que venía exactamente. Es un guiño a una serie de dibujos que él veía, llamada "La pajarería de Transilvania".
Bienvenida al Templo del Mono
JuanRa
Bien pensado lo de no ir a nadar, el día no estaba para nosotros. Y ¿cómo no iba a reirse el diablo de la desgracia ajena? Es lo suyo :)
Pecosa
Tú te ries de la rueda, pero a mí se me vino el alma al suelo... y eso que no fui yo quien sudó para ponerla.
Moraleja: La rueda de repuesto hay que revisarla de vez en cuando.
Indo
No creo que tenga contratada asistencia en carretera... pero tendré que consultar con mi madre que es la dueña del coche, para la próxima vez.
Ana
Jaja, y ¿cómo serán las ruedas de los coches para cuando tengamos nietos? igual les suena a prehistoria.
Bienvenida al Templo del Mono
$MK
Eso hubiera sido el remate, ya.
Zorrocloco
¿Y no te pica la curiosidad, después de conocer nuestra experiencia?
¿Gañan? no especialmente, El don iba con la furgoneta de la empresa, a lo mejor no tenía ganas de bajar a trabajar. Bueno, y era sudamericano, pero no creo que sea una información relevante.
¿Y lo bien que nos lo pasamos? :D
Pues de lo malo tuvisteis suerte. A nosotras se nos pinchó una rueda de vacatas y tuvimos a un gilipollas que se trajo a sus amigos para reirse un rato mientras 3 tías cambiábamos la rueda y no nos ayudaron ni un poco. Suerte que ese día estábamos inspiradas y nos salió de P.M. Así que se quedaron con 3 palmos de narices.
Visto el día de ayer, mejor que no fuerais a la piscina que igual tu hermano se ahogaba.
Peibol
Po'zi
Mica
Hay que ver cuánto gilipollas suelto, menos mal que les dejasteis calladitos.
Bienvenida al Templo del Mono.
Hola exorsister,soy anasister y he llegado hasta aquí desde el blog de tu hermano...era imposible no caer en la tentación de llegar hasta aquí y saber como acabó su historia...y la tuya..Es la primera vez que te leo, y me he divertido mucho haciéndolo...te pareces a tu hermano,o al menos,si hubiera colgado tu historia en su blog no me hubiera pareceido escrita por otra persona,salvo por esos aclamos a Transilmonio,que no le van.
Encantada de ¿conocerte?
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