viernes, 21 de octubre de 2011

Fuerte mujer para una guerra

Debo denunciar que:
Anoche, con nocturnidad, premeditación y alevosía me atacó una cucaracha cuando iba a ducharme.

Una testigo presencial que acudió a mi llamada desesperada de socorro, y que me encontró con una cantidad de ropa igual a cero haciendo equilibrios sobre el borde de la bañera, afirma que no me atacó, que probablemente estaba ahí escondida, y que simplemente en cuanto moví la cortina para entrar en la ducha, empezó a caminar por el baño. ¡Qué sabrá ella sobre las intenciones malignas de ese ser del averno! Yo ví el abismo en su mirada, y sus intenciones dignas del mismo lucifer.

Haciendo uso de armas químicas muy sofisticadas, la testigo presencial, alias M., acorraló al ser infernal detrás del bidé, pero la muy cabrona (la cucaracha, que no M) no volvió a salir.

Esta mañana, cuando me he levantado para ir al trabajo, no he sido capaz de entrar en ese baño.


Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

PD: Si, soy una cobarde, pero es superior a mí. Y ahora veo cucarachas por todas partes.


Pd: me pongo con los comentarios pendientes mañana, lo prometo!

viernes, 7 de octubre de 2011

El regalo perfecto

La semana pasada, cuando alguien le preguntó a M. qué me podría regalar por mi cumple, le dijo "Un reloj, que no tiene y le quedan muy bien."

Yo habitualmente no suelo llevar más que pulseras de cuero, y no siempre. Pero un día me puse un reloj de M, y no me quedaba mal. Me dio la sensación de que me hacía parecer más seria, como si tener esa circunferencia* en la muñeca significa que le doy valor al tiempo, que no puedo perderlo en chorradas, porque tengo un objetivo que cumplir. Todo eso en un solo complemento, una gilipollez, ya lo sé, pero al menos así lo percibía yo.

No sé si os lo he dicho alguna vez, pero soy una persona de baja estatura. Se podría decir sin caer en error, que mido algo más de un metro y medio. Resulta además, que tengo cara de niña, esto es, tengo la misma cara desde que entré al colegio (y es de niña). De siempre, el rollo vestirme de "mujer seria y profesional" me toca un poco la moral, así que, salvo que tenga una visita importante, suelo ir a la oficina en vaqueros, converse y el pelo recogido en una coleta.
That's my style babe, dont try to change me!**

Cosas de la vida, cuando eres la más joven del curro, esas cosas no ayudan a que te consideren una persona adulta y responsable. Que no es que no me tomen en serio, saben que aunque soy joven, tengo carrera, máster y sobre todo que saqué unas oposiciones muy reñidas, y por tanto alguna cosa he de saber. Pero aún así, soy la niña de la oficina. 


Así que, en base al halo de madurez que yo atribuía al reloj, supongo que era una buena idea que me regalaran uno.




Salvo por un detalle. 





Es este:









No me van a tomar en serio en la oficina jamás.




+Hola soy la técnico..... - claaaaaaro, ¿cuándo llega tu mamá?

Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

*Me acabo de dar cuenta que la gente dice esfera del reloj, pero los relojes ¡son planos! y una esfera es una bola. ¡¡Qué raro es el lenguaje!!

** Y aunque os sorprenda, esa No es mi oficina, jijijiji. Pero molaría.