miércoles, 25 de septiembre de 2013

las musas de vacaciones (y yo también)

Últimamente parece que la frase de la dirección de este blog está de actualidad, porque llevo semanas escribiendo posts, para luego condenarlos al vacío de los borradores sin publicar, porque no me terminan de gustar.  No me convence lo que escribo, y tampoco es que aspire yo a un pulitzer.
Pero voy a intentar compartir un par de ideas, para que esto no parezca otro ejercicio de autocompasión "pobrecita de mí, que no sé que escribir", y desempolvar un poco el blog.

Este verano me he ido de crucero, que nunca lo había hecho. Ha sido un viaje genial, he visto lugares muy bonitos del mediterraneo, me he bañado en las islas griegas, y he visto puestas de sol preciosas. También, he llegado a un par de conclusiones.
1) salvo que vayas a uno "sólo adultos", en estos viajes hay que evitar la temporada alta. Imposible meterse en las piscinas con tanto niño saltando, salpicando e invadiendo todas las disponibles, incluso las que supuestamente son sólo para mayores. 
2) si cuando vas de turismo a una ciudad, te gusta callejear, perder horas e ir descubriendola a tu rimo, vete cambiando el chip,  en la mayor parte de los cruceros, las escalas son de unas pocas horas. Conviene tener preparado de antemano lo que se va a ver, para no perder el tiempo. 
3) Eso sí, si consigues un camarote exterior, podrás amanecer cada día en una ciudad distinta, y sin deshacer las maletas. Esa es la magia del crucero. Que en vez de correr por un andén cargando con tus cosas para ir al siguiente punto, estás tirada en una tumbona, mientras ves la costa alejarse.


Una experiencia más, y la he disfrutado mucho, pero honestamente, para conocer mundo me gustan otras formas de viajar. El crucero es más ocio que viaje, y a mí me gusta viajar para descubrir cosas nuevas. Para estar de la cama a la tumbona, de la tumbona al comedor, y vuelta a empezar, no tengo más que hacer 80 km, y alojarme en alguno de los fantásticos hoteles que tenemos en la isla.

Y hablando de hoteles, me han regalado por mi cumple (que es dentro de poco) un fin de semana en un hotelazo, que me ha encantado. Por cuestiones de agenda hemos tenido que adelantar el regalo unas semanas. El sitio, completamente desconocido, resulto ser un descubrimiento, tranquilo, bonito, buen servicio, los apartamentos muy bien equipados, el baño con hidromasaje, la decoración, aunque no es mi estilo, bien cuidada (nada de muebles de producción en cadena y cuadros horribles).

Me ha gustado mucho el regalo, y es que a veces en lugar de comprar cosas por comprar, es preferible regalar un paréntesis de la rutina.

Quizá eso ha sido lo más relevante de mi verano, porque de resto he estado trabajando (el aire acondicionado de la oficina y la calma chicha general son muy de agradecer, en realidad) . La mayor novedad ha venido al final, desde esta semana la familia paterna tiene un miembro más, mi abuelo ha pasado a ser bisabuelo, y yo soy tía segunda o algo así. Estamos todos embobados con el nuevo miembro del clan, que a nuestro juicio, es una monada. Eso sí, con la llegada de mi sobrino, se ha abierto la veda para los que estamos en edad de procrear y formar familia.  No se han hecho esperar los "pues te queda bien el niño en brazos", "uy, tú tienes carita de querer también".... 
Señores, ¡no tan deprisa!

El verano se acaba, y sin embargo yo estoy de vacaciones, porque cogí dos semanas para el viaje, y tenía otras dos pendientes. Lo malo, que todos los demás están trabajando, incluida M, por lo que estoy aprovechando para hacer recados, un poco de bricolaje, visitar a mi nuevo sobrino, y vaguear en general, y hoy que tenía intención de ir a darme un baño, ha amanecido nublado. Así, que he cambiado baño por post, y ahora, me voy a poner una lavadora.

Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén. 


NOTA: He actualizado el  post anterior sobre formas de ratear y respondido vuestros comentarios.