Hoy, surrealismo y arepas
Todos nos hemos encontrado alguna vez con un mal camarero que, sea por falta de experiencia o porque está más quemado que la pipa de un indio, te atiende al trancazo. No creo que un camarero tenga que desvivirse por tí y lamerte el culo hasta que pagues la cuenta, pero si es de agradecer que hagan mínimamente bien su trabajo. Muchas veces los fallos no pasan de un comentario malicioso a tu compañero de mesa, pero los hay de nivel superior que incluso dan para un post como éste.
Estabamos mis amigas lucyinthesky, H y yo misma, con nuestras respectivas parejas en un conocido centro comercial, buscando un sitio donde cenar algo sencillo. Tras descartar varias opciones la cosa estaba entre dos sitios que servían arepas. Lucyinthesky dijo que las del sitio A no le gustaban así que optamos por el sitio B llamado algo así como "el rinconcito de Mili" que siempre he supuesto que era de la misma gente que otro negocio llamado algo así como "las cachapas de Mili"*
Para comprender lo que sucedió a continuación, vamos a hacer un flashback a un poco antes de llegar nosotros;
Cocinero: Estoy hasta los huevos de el jefe, pero si me despido ahora a saber cúando voy a encontrar trabajo de nuevo.
Camarera: ¡Ya está! vamos a espantarle la clientela, de aquí a que se de cuenta, nos quedan un par de meses cobrando el sueldo, y cuanta menos gente venga, menos trabajo para nosotros. ¡Si es que soy brillante!
Cocinero: No estoy seguro de que sea una buena idea, ¿y si nos larga en cuanto empiecen a bajar los ingresos?
Camarera: Hazme caso, no puede tener el chiringuito sin personal. Mira por ahí viene un grupo de pardillos, vas a ver a una profesional en acción....
Fin del flashback
Nos sentamos los seis en una mesa, y se acerca la camarera:
- Sí?
- Queremos alguito de comer
Me mira con CARA DE EXTRAÑEZA me dice:
- eh?
- Podrías traernos la carta?
- ah, sí.
[Estrategia 1: Desconocimiento del propio negocio]
Se marcha y aparece con 1 carta (para seis personas), nos la deja y se larga. Hubiera tenido lógica si el local estuviera a reventar y no quedaran más, pero no, estaba vacío y desde la mesa podíamos ver la tonga de cartas encima de la barra. Inocentes de nosotros esperábamos que se diera cuenta de que estabamos pasandonos la carta unos a otros y que traería un par de ellas más, pero no, ni se inmutó. Se levantó M. a por dos cartas más, y la chica como si la cosa no fuera con ella.
[Estrategia 2: Ley del Mínimo esfuerzo]
Al rato viene a tomarnos la comanda y nos advierte:
- Si quieren bocadillos, solo tenemos pan para dos y medio (un día entre semana a las 10 de la noche)
- ah, vale
[Estrategia 3: Desabastecimiento injustificado]
- mira quiero una arepa reina pepiada.
- ah no tenemos, es que el aguacate está muy caro.
- ah, vaya, pues está que está en la carta - arepa "Tenerife".
- no, de esa lista no tenemos ninguna, esta carta es de otro negocio y solo tenemos las básicas.
[Estrategia 4: Sinceridad innecesaria]
- vale, tienes mechada con queso?
- sí,
- bueno pues tres de esas, una de noseque y otra de nosecuanto.
- y de beber?
- una botella grande de agua
Se va, mientras comentamos la jugada, y vuelve con una botella y seis vasos para el agua, todos de diferentes formas y tamaños, y bastante rallados.
[Estrategia 5: Sacar lo peor de la vajilla]**
Por fin llegan las arepas, con sus salsas.... y nada más. Teniendo en cuenta que las arepas no manchan en absoluto... (van fritas, se comen con las manos, con salsa en el relleno) tiene mucha lógica que no trajera servilletas. (¬¬) Se podría pensar que la muchacha solo tenía dos manos y que las traería en un segundo viaje, pero no, tuvo que levantarse nuevamente uno del grupo a por servilletas.
[Estrategia 2b: Repetir Ley del Minimo esfuerzo - Especialmente eficaz cuando el bar está vacío.]
Para ser justos con la camarera, también hablaremos del cocinero. En mi tierra, una arepa de mechada con queso lleva en el mejor de los casos una buena loncha de queso blanco (fresco) o en su defecto, queso amarillo... esta llevaba una loncha (finita) de queso cutre, que no terminaba de ser amarillo. La carne estaba mala y la masa de la arepa era una atentado contra la cultura gastronómica venezolana. Vamos, un asquito.
Claro a nosotros nos pillaron de incautos, pero ella sabedora de la calidad de su cocina, se fue al negocio del al lado y se compró un kebab, que no tuvo reparo en comerse y compartir con el cocinero, apoyada en la barra a la vista de todo el mundo.
[Estrategia 6: Apuesta por la imagen de la empresa.... de al lado]
Mientras terminabamos con esta
deliciosa cena, la chica se puso a pasar la fregona entre las mesas, llegando a la que estaba detrás mía. En ese momento algo debió captar su atención y simplemente soltó el palo de la fregona sin más y se fué para otro lado.... faltaron dos centímetros para que me diera en la cabeza.
[Estrategia 1 para usuarios avanzados: Amenazar la integridad física de los clientes]
Se ve claramente que esta chica es una experta en lo suyo... porque se me han quitado las ganas de tomarme ni un mísero café en ese local, así estén llenos los demás y sea el café más barato en 1 kilómetro a la redonda.
Solo me queda decirle: ¡Prueba superada!
Nota: Aunque parezca increible, lo único que es ficción en este relato es el momento flashback, todo lo demás ocurrió tal y como lo cuento.
*(super sutil el cambio de nombre, lo sé).
**Vale en realidad esto es lo de menos, pero os da una idea de la dejadez de los dueños respecto al negocio.
Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén. (Que caiga sobre la camarera)