
De un tiempo a esta parte han ido apareciendo en el barrio unos contenedores para recogida de ropa y calzado, que por los logotipos que lleva encima parecen destinados a una empresa de reciclado. A priori, me pareció una buena idea, ¿cuánta ropa se tira porque no nos sirve ya, o porque hacemos renovación de armario, pero que no está destrozada del todo? Si la ropa en lugar de ir a parar al vertedero, se la da un segundo uso, ¿quién podría cirticarlo?
Busqué información sobre la empresa, y leí algunas algunas notas de prensa de los diferentes municipios donde se han instalado ya, parece que la empresa aporta 300kg de ropa mensuales a los ayuntamientos donde pone los contenedores para que la gestionen con fines sociales. El caso es que un día tomando un café con unos amigos, alguien comentó que había oído a otro alguien, que realmente esa empresa lo que hacía era llevar la ropa y venderla en África.
Independientemente de si es verdad o no, lo primero que me pasó por la cabeza fue "vaya jeta, ya podían regalarla en Africa que buena falta hará, en lugar de venderla", "nosotros entregamos la ropa con toda la buena voluntad y luego ellos se hacen el negocio".
Pero después en frío, le dí alguna vuelta más al asunto. Supongamos que el rumor es cierto, y que realmente se vende la ropa en África. A lo mejor no es tan malo y mezquino como pudiera parecer.
Todo depende del margen de beneficio que esté sacando, y el modelo de negocio que sea. Pero desde un plano completamente hipotético, me gustaría plantear un par de cosas.
Honestamente, ¿Acaso íbamos nosotros a sacarle rendimiento económico a esa ropa? diría yo que más bien no, que o la íbamos a tirar sin más, o a regalar. A pocos se les ocurriría tomarse la molestia de revenderla para sacar cuatro duros a no ser que realmente lo necesitara. Si estábamos dispuestos a quitárnosla de encima, ¿qué más nos dará lo que hagan con ella después?. A fin de cuentas, hay empresas que viven de reciclar nuestros residuos y no por ello dejamos de separar la basura. Entonces desde el punto de vista del beneficio que sacan a "nuestra costa", poco debería importarnos.
Y por otra parte, por poco que sea, mantener esta red de contenedores, la recogida y el supuesto traslado a otros mercados, tiene un coste ¿estamos nosotros dispuestos a sufragar ese gasto?. Lo habitual es que una ONG o alguna organización religiosa hagan este tipo de actividades, y suelen reunir el dinero de subvenciones (dinero público) o de colectas. Pero la realidad es que con la situación económica hoy en día, las organizaciones con fines sociales son las primeras que ven reducidos sus ingresos, tanto por parte de las administraciones como de los particulares. Entonces no me parece mal que busquen otro tipo de financiación.
Eso sí, no estoy diciendo que le saquemos los cuartos a los "pobres negritos" de África por una ropa desgastada y de segunda mano. Todo esto, que además es un suponer, tendría sentido si las cosas se hacen bien, y con buena fe, y no con el desmesurado ánimo de lucro a que nos tiene acostumbrado el mercado occidental.

Tal y como yo lo veo, si es ropa que está en buen estado, se puede vender en un lugar donde las modas que aquí nos hacen desechar un pantalón por tener demasiada campana (no es que sea mi caso precisamente) no tengan influencia. Sería ropa por la que se esté pagando un precio razonable, que no incluya el sobrecoste de la marca, o de que sea nueva temporada.
Si con la venta de esa ropa se cubren los gastos de la infraestructura necesaria para que llegue allí, y sin que ello suponga explotar a nadie por el camino (incluyendo el comprador), yo no le veo la pega.
Aunque debo reconocer que este tema es más complejo de lo que yo lo veo, África es una referencia muy vaga, porque son muchos muchos países con situaciones diferentes, aunque se puede generalizar y decir que son países subdesarrollados o en vías de desarrollo, cada región tiene su realidad. Así no será lo mismo plantear este hipotético negocio en una ciudad en época de crecimiento, en la que haya un mercado laboral que, aunque no haga rico a nadie, absorba a la población residente; que allí donde la hambruna está diezmando a la población.
Pero hay una cuestión importante y es que, sin pretender yo descubrir la pólvora ahora, lo cierto es que la tendencia debería ser a dar la caña de pescar y no el pez. Gran parte de la pobreza de estos países es la deuda externa, que aunque se les condone en algunos casos, sigue sangrando lo que queda en las arcas estatales (después de que el dictador de turno meta la mano). Cuanto más dependan de las ayudas externas más se endeudan; es una pescadilla que se muerde la cola. Si cambiara el esquema y se favoreciera el desarrollo de la economía local, la creación de microempresas, la explotación de los recursos, en lugar de vivir del "dinero fácil" que supone que Europa y América manden millones en ayudas, creo que poco a poco podrían ir saliendo del agujero. Y en ese marco hipotético, (y un poco utópico hoy por hoy) tendría más sentido un mercado de ropa de segunda mano (donde habrá una tienda, con un dependiente y por tanto un puesto de trabajo) que simplemente regalarla y perpetuar el estilo de vida donde África vive de nuestras migajas.
Pero claro todo esto es una reflexión a raíz de un contenedor, la realidad es, que cuando meta la bolsa de ropa que tengo separada en el cuarto desde la última limpia, le perderé el rastro, y lo único que puedo esperar es que sea en África, o en los barrios más pobres de mi propia isla, se le dé un buen uso.
¿Y vosotros cómo lo veis?
Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.