lunes, 29 de septiembre de 2014

29 de septiembre de 2014

Hace aproximadamente...
3 años que comencé a trabajar en la administración.
5 años que perdí a mi abuela materna.
6 años que terminé la carrera
8 años que conocí a mi mujer.
9 años que fui de Erasmus
10 años de ese viaje por Alemania con mi mejor amiga.
12 años que comencé la carrera.
14 años que comencé el instituto.
16 años de ese verano en Inglaterra donde hice una amiga para siempre.
18 años que empecé la E.S.O.
23 años que perdí a mi abuela paterna.
27 años que empecé el colegio.

empiezo a ser consciente que tengo recuerdos que me hacen mirar el calendario de hace 20 años o más....

Hoy cumplo 30 años. Y me parece super gordo, porque me hace ser muy consciente que ya cada vez encajo más en la idea que tenemos socialmente de persona adulta, sin sentirme totalmente adaptada a ello, y mirar hacia atrás me hace pensar que ya he recorrido un tercio de mi vida, si el destino quiere que sea longeva, o una fracción mayor si tengo que dejar este mundo antes de lo "previsto".

Algunas de las personas que van asociadas a esos recuerdos siguen a mi lado, otras han salido de mi vida por haber cogido otro camino. La distancia en km se suple con tecnología, la distancia emocional con tiempo para tornar el desagravio o la pena en recuerdos de los buenos momentos vividos. Y a veces caemos en el error de dejar que la tecnología nos haga desatender a quienes están a una llamada de telefono de distancia. De los cientos de personas que habré conocido en las últimas décadas, sólo unas pocas estan en mi lista VIP, diga lo que diga el facebook.


¿Qué estaré haciendo dentro 3, 6, 8 años? ¿Dónde estaré dentro de 10 cuando cumpla los ¡40!? (Juer que cifra más gorda), cuando mis recuerdos de 20 años de antiguedad correspondan a esta época, a dónde habré llegado?

Muchas preguntas por delante, y sólo puedo ir respondiéndolas día a día.

Nada, que me he puesto un poco idiota por esto de entrar en la  primera decada de los "taytantos", lo suficiente como para venir a soltarlo en este templo abandonado... pero tranquilidad, seguro que esto se me pasa con un poco de tarta y una fiesta de cumpleaños.



Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

PD: esto no es una reapertura del templo, sólo uno de esos momentos en los que te sientas en un banco y te pones a pensar cosas trascendentales que el día a día no te deja ver.