domingo, 27 de enero de 2013

Conflicto ideológico interno


Siempre me ha parecido que los intentos por parte de los políticos de ”regular” el derecho de huelga o de manifestación, responde a un perfil de pensamiento fascista en el que no se admite la crítica, y en el que se pretende por encima de todo restar poder a los colectivos, para no tener que rendir cuentas de sus chanchullos.

Creo que ante una situación como la que estamos viviendo, tenemos todo el derecho a pataleta, a mostrar nuestro descontento, a presionar al que está (teóricamente) legitimado para tomar las decisiones a fin de que considere nuestras demandas a la hora de hacerlo.

Pero, también creo que las cosas hay que hacerlas bien.

Hace algún tiempo leía (no recuerdo dónde) un post donde alguien vinculado a o simpatizante con las iniciativas de rodear el congreso hacía reflexión sobre los errores cometidos en las manifestaciones, el tipo de errores que después se utilizan como pretexto por la policía, las autoridades y la propia prensa para desautorizar el fenómeno de movilización ciudadana. Hay que manifestarse, sí (y más que deberíamos), pero hay que usar la cabeza.

Este rollo viene a lo siguiente. En las puertas de mi oficina se vienen manifestando desde hace un par de días, un sector de empleados públicos a los que se les ha hecho una rebaja del 20% de su sueldo (lo cual es una putada garrafal, pero ese no es el tema). Trabajar en un edificio de la administración tiene esas cosas, que sueles ser punto de encuentro de manifestantes propios y ajenos. Por la proximidad con los responsables de educación, cada pocos meses tenemos universitarios o chicos de instituto apoyados en nuestra cristalera (trabajo en una pecera que da a la calle), o profesores de colegio haciendo desfilar a sus alumnos con pancartas, pitadas, y gritos. Pero hasta ahora nunca me había molestado. ¿Por qué?

Porque era gente que salía de su centro, hacía un recorrido, llegaba aquí, coreaban un rato, gritaban, aplaudían, leían su manifiesto y se iban. A veces estaban por unas horas, otras veces durante la mañana completa. Nada del otro mundo.

Pero los de estos días han montado una manifestación virtual, han colocado casetas de campaña, en las que no duerme nadie (algunas están rellenas con palets y otras estructuras para que le den volumen), tienen colocado un altavoz al que conectan una grabación en la que se repite una consigna ininteligible en bucle durante horas, y tienen megáfonos con efectos de sonido. Y son cuatro gatos, incluyendo un sindicalista liberado que nada mejor tiene que hacer.

Y qué quieres que te diga, me están dando por saco. Primero porque desde las 8 de la mañana están con la sirena puesta, segundo porque están mintiendo. Han montado todo el tinglado para conseguir una foto impactante que con el titular adecuado haga parecer que están tomando medidas a la desesperada. Y no es así, estarán desesperados (no lo niego) pero están montando un paripé.

Tercero porque con esta manifestación que tan poco esfuerzo les está costando, lo que están haciendo es jodernos al resto de compañeros, y los que tendrían que recibir su mensaje, ni se enteran.

Nosotros estuvimos meses yendo a montar una cacerolada en frente del edificio de presidencia de gobierno. Y sí, estábamos molestando en igual grado a los trabajadores que tienen allí su puesto. Pero eran 15 minutos de reloj, todos los días a la misma hora, y después sólo los viernes. Molesto, seguro, puntual también.

No sé si mis argumentos resultan contradictorios. La medida es injusta, y además hay mayoría de personal con sueldo bastante modesto, por lo que esa reducción (20%) es una mina en sus economías personales. Estoy de acuerdo en que nuestro gobierno debería buscar otras soluciones que no siga siendo reducir de forma crónica el capítulo de personal. La salida a la luz de casos de corrupción millonaria pone manifiesto que dinero sí hay, pero está en la cuenta bancaria incorrecta.

Pero me parece que esta manifestación “virtual” no tiene sentido, al menos tal y como está planteada. No seré yo quien intente mover los hilos para que se les impida manifestarse, porque están en todo su derecho. Critico las formas.

Y no sólo porque me estén dando dolor de cabeza, sino porque a la larga es contraproducente. Sí con el ángulo correcto y un poco de preparación se puede sacar una foto en la que parezcan desahuciados sin esperanza, con el ángulo contrario se puede sacar lo falso que resulta todo, y eso haría perder credibilidad no sólo a los supuestos manifestantes (nunca he visto más de 10 personas en el entorno del campamento), sino a las movilizaciones en sí.

Y vosotros, desde muy afuera, ¿cómo lo veis?




Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

lunes, 21 de enero de 2013

Una forma de empezar el año....mal

¿A partir de qué hora se considera que ya has empezado el año? porque si la madrugada del día 1 está incluida, espero que empezar con mal pie sea una señal de que el resto del año va a ir de puta madre.

Celebramos el fin de año en casa de una amiga, que dio una cena para unas 20 personas y prometía fiesta después. Para allá que nos llevamos nuestra aportación a la cena, un par de botellas para después, y sobre todo, un colchón inflable y dos sacos para quedarnos a dormir. Porque coger el coche en fin de año es el mal, y quien lo hace un temerario. (eso es así)

Esperabamos que después de partir el año, a golpe de cubatas, hablaríamos, bailaríamos y nos reiríamos un rato. Pero a los demás se les ocurrió sacar el karaoke (a.k.a juego de cantar de una conocida videoconsola), y se entregaron al destrozo vocal premeditado de melodías, mientras las que no cantamos ni borrachas nos mirábamos (ay, espera, borracha yo sí que canto... pero ya llegaremos a eso) . Además, dada la media de edad de los presentes, las canciones elegidas no las habíamos oido en la vida. - En algún momento se cansarán - nos decíamos, y así fue efectivamente, lo sustiyeron por las guitarras y folcklore del que oía mi padre cuando tenía 15 años. La cosa no tenía visos de mejorar.

Así que nos entregamos al licor favorito de los piratas, y entre copas y debates filosóficos se fueron pasando las horas. El ron seguía bajando y en algún momento conseguí, que ya que habían puesto el karaoke de nuevo  que al menos me pusieran un disco de exitos de los 80 (si no puedes con ellos...), y con la ausencia de vergüenza que sólo las copas me pueden dar, a grito pelado perpetramos un par de canciones una amiga y yo. He dicho que yo sí canto borracha, pero M, de puro aburrimiento se fue a la cama.
Al rato, cuando estabamos asesinando "La flaca" de jarabe de palo, nos dimos cuenta de que hacía media hora que M estaba pidiendome (por whatsapp) que subiera a la habitación.

Me la encontré con un ataque de asma como hacía tiempo que no tenía, porque al parecer el cuarto que nos habían asignado tenía bastante polvo. Me pedía que nos fueramos, y yo además de no estar en condiciones de conducir, no quería que cogieramos el coche a esas horas (había que coger autopista y hacer unos 40 km). Pero viendo cómo estaba,  recogimos los bártulos, nos despedimos de las dos amigas que quedaban en pie,... y cogimos el coche, a las 6 de la mañana de un día 1 de enero. Miedo.

Iba yo luchando con el sueño y el alcohol en el asiento del copiloto, mientras M conducía, peleando con sus propios pulmones, le costaba respirar, inspiraba profundamente para poder conseguir el aire, y al mismo tiempo hacía un ejercicio consciente de control, para no entrar en una crisis de ansiedad al notarse tan atascada. Lo que vienen siendo las condiciones ideales para conducir, en una hora en la que la probabilidad de encontrarse con un hijo de puta borracho al volante era más alta de lo deseable.

Ella no veía la hora de llegar a casa para tomarse el otro medicamento (que no llevaba encima) a ver si conseguía aliviar el asma y dormir algo... tenía el pecho cargadísimo. Y llegamos a nuestra casa, sanas y salvas... y resulta que la puerta general del garaje se negó a abrir. Después de varios intentos, con patada a la puerta incluida, llegamos a la conclusión de que no podíamos entrar en casa (teníamos que entrar desde nuestro garaje). Y vete a tocarle al presidente de la comunidad a las 6 y media de la mañana el día 1 de enero.
Autor:  Alberto Montt
Total que cansadas y cabreadas, decidimos irnos a dormir a otra parte. Por suerte el piso de mi cuñada estaba cerca. Y M. sin tratamiento para el asma.

Un par de horas más tarde, desperté y supe que M apenas había dormido, a pesar de encontrarse mejor después de salir de casa de nuestra amiga, seguía con problemas respiratorios y se había desvelado. Con resaca y ganas de darme una ducha, me vestí y nos volvimos a casa, con suerte la puerta estaría abierta ya, y si no ya era una hora decente para ir a dar por saco al Sr. presidente.

Como esto sea un augurio de cómo nos va a ir en 2013, estamos jodidas.

¿Y que tal vuestro fin de año?


Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

miércoles, 9 de enero de 2013

¿Pero qué he hecho?!!

¿Quién me mandaba a mí a probar las nuevas plantillas?

Me puse a trastear, y cuando quise volver al aspecto original... no pude  - ¡LLORO!

La nueva plantilla no está mal, pero he perdido la imagen de cabecera, y lo que es peor ¡¡Transilmonio ya no está a la vista!!! De momento, lo he recuperado y lo tengo en la segunda pestaña... pero no me convence.

Decidme (sí, vosotros mis cuatro lectores)... ¿Qué os parece el nuevo templo? ¿Volvemos al estilo antiguo?

¡Iluminad mi camino!

Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

miércoles, 2 de enero de 2013

¡Ladrillo va!

Os amenacé con un ladrillo sobre política, pero aviso que estoy un poco falta de inspiración. Así que voy a sentarme a escribir sin tener una idea claro en la cabeza y a ver qué sale.

Hace un par de semanas, corrió como la polvora en las redes sociales y a través del correo electrónico, que el presidente de cierta institución local había organizado un brindis con empresarios del sector turístico, en el que además de darles de comer por la cara, se les ponía transporte gratuito desde tres puntos distintos de la isla.

Un brindis, o lo que es lo mismo catering, personal, alquiler del local donde se celebraba, transporte y probablemente merchandising cutre sobre turismo de Tenerife. Ni siquiera se molestaron en camuflarlo con unas jornadas, o unas charlas, no, era simplemente un brindis navideño. Un gasto probablemente irrisorio comparado con otras partidas a las que hay que hacer frente, pero inútil y superfluo.

Y sobrete todo, un gasto que escuece, porque suena a que se están riendo de uno en la cara.

- Asi que ¿me bajas el sueldo, pero tienes dinero para agasajar a los empresarios..? los mismos empresarios que sabiendo que les sale barato usan el despido para optimizar costes. ¿Les vas a pedir entre canapé y canapé que inviertan parte de sus beneficios en mejorar sus dotaciones de personal para así fomentar la creación de empleo? ¿vas a revisar sus cuentas a ver si están al corriente de sus obligaciones tributarias? - sospecho que no.

- Así que ¿estás prácticamente en quiebra, debes dinero a todos los proveedores, pero tienes los cojones de organizar un evento así? y encima vas de espléndido y pones transporte para que nadie se pierda tu fiestita de mamones.

Quizá lo más significativo de esto, es que un evento que tenía toda la pinta de no buscar difusión (porque caraduras son un rato, pero tampoco tontos de remate) saltó a las redes sociales, porque algún empleado descontento colgó en las redes el programa y lo que es mejor, el acceso directo a la página de inscripción. Una página de acceso libre donde bastaba con poner nombre, empresa y correo electrónico para solicitar tu plaza en el brindis. Al día siguiente se habían inscrito 25000 personas, la mayoría por ver qué pasaba.
Por un amigo supe que muchos de los inscritos les llegó un correo diciendo que no estaban en la lista de invitados y que cómo les había llegado la información, a otro, por tener un correo corporativo de una adminsitración pública, le mandaron la invitación definitiva. Probablemente se debió a un error, lo que pone claro que poco nivel de control había en la organización.

Total que además de unos derrochones son unos completos inútiles. Pero les salió el tiro por la culata, y al día siguiente habló en la radio el político de turno diciendo que ese evento se cancelaba*. No hizo mención al escándalo que se había montado en internet, ni a los miles de inscritos en cuestión de horas, eso habría supuesto admitir que no estaba justificado celebrarlo en primer lugar.

Llamadme ilusa, pero yo lo considero un pequeño triunfo, no se va a salvar la economía por ello, pero entre muchos le hemos sacado los colores a más de uno, y sobre todo se han puesto sobre la mesa varias cosas (que no son nuevas).

- Que una vez más los políticos van a su puta bola, y priorizan la imagen institucional y el tener contentos a algunos sectores, frente a la solución de problemas más importantes. Problemas como el hacer frente a los propios gastos de su administración. A fin de cuentas todos esos proveedores que llevan meses sin cobrar, también son pequeños empresarios... pero supongo que a esos no les tocaba brindis sino deudas.

- Que un funcionario cabreado tiene mucho poder. El político dice y manda, pero no lo gestiona, sino que los papeles pasan por las manos de un empleado público, o de varios. Y si bien los cargos electos se cuidan muy mucho de rodearse de acólitos (ya os he hablado de los puestos de libre designación), la paciencia tiene un límite y las cosas se acaban sabiendo.

- Que la información es poder, y que cuantas más cosas denunciemos más posibilidades tenemos de cortar con los mamoneos de quien lleva tantos años haciendo carrera política que se ha olvidado lo que cuesta ganar el dinero que ellos gastan a manos llenas.

Y esto me lleva a otra idea.. para todos aquellos que aún pensais que hay que castigar al funcionario así sin discriminar... ¿os habeis planteado el potencial que tendría un movimiento social en el que los malvados empleados públicos (que estamos muy cabreados) tuvieramos el apoyo del resto de la sociedad? ¿sabeis la cantidad de mierda que puede seguir saliendo a la luz?

Supongo que os cansais de mi defensa del funcionario, entendereis que desde dentro cuesta adoptar otra posición. Pero no creais que por estar dentro no veo los defectos de la administración, que son muchos. Hay muchos empleados públicos muy acomodados, que se creen que pueden hacer lo que les de la gana y nadie les va a soplar. Y hay demasiados que teniendo la capacidad de tomar decisiones, escurren el bulto, pasándose la pelota de unos a otros, hasta que algún pringado busca una solución que suele llegar tarde y mal. Esta combinación da como resultado un sistema con muchas lagunas, que acaban dando la idea de que el gasto en personal de las administraciones no resulta rentable. Y como en tantas otras cosas, no se puede generalizar.

Y aunque llevamos años de recortes en retribuciones de forma directa, y en poder adquisitivo de forma indirecta, además de la perdida de derechos laborales, probablemente, no somos los que más jodidos estamos en este país. Hay muchos que están peor, empezando por los millones de desempleados, siguiendo por los miles que han perdido una ayuda muy necesaria (dependencia, becas, inmigración, prestación por desempleo, colectivos en riesgo de exclusión....), y sin olvidar a los que sí están trabajando en el sector privado, y también les están dando la del pulpo so pena de despedirlos en menos que canta un gallo. Pero si todos estamos jodidos, ¿por qué no tenemos derecho a protesta?

En realidad, lo que me gustaría es dejar de oir eso de "no te quejes que tu tienes el trabajo asegurado", primero porque si estoy en esta posición es porque me lo curré, segundo porque por mucho empleo asegurado si me bajan el sueldo cada dos por tres, llegará un momento que tendré trabajo, pero no ingresos suficientes para hacer frente a mis gastos (en eso, no somos diferentes a otros ciudadanos) y tercero porque la estabilidad del empleado público ya no existe.

1) los funcionarios interinos hace tiempo que los están echando a la calle, o en su defecto, trasladándolos a plazas de menor retribución y sobre eso, recortándoles jornada y sueldo.

2) los empleados públicos laborales (con relación contractual) están cayendo como moscas.

3) y se dice, se comenta, se rumorea... que a nivel estatal se les hace la boca agua con la idea de cambiar la legislación, para abrir la puerta a largar funcionarios de carrera, sin derecho a paro (nunca hemos cotizado por desempleo porque se suponía que no lo ibamos a necesitar), y cuando el rio suena...

Y con esto cierro, estoy convencida de que el intento de despido de funcionarios responde al deseo del político de eliminar a esos molestos trabajadores con "inmunidad" para denunciarles, y colocar en su lugar a curritos que para mantener su puesto se bajen los pantalones cuando haga falta.
 
Mientras nadie les ponga freno, aquellos que pueden decidir sobre nuestra vida, harán lo que les salga de las narices, porque hasta ahora, nadie se lo ha impedido.

Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

PD: JuanRa, todo se pega. 
PD2: Y he recortado un trozo que aportaba poco a mi argumentación.

*Después supimos que al final si se hizo un brindis, de menor alcance... porque parece que después de todo no tienen vergüenza, pero creo que eso debería servirnos para redoblar el esfuerzo en destapar su mierda, no para tirar la toalla.