Jo tía, ¡¡he roto con mi novio!!
Vaya, lo siento...
¿Te puedes creer? Tuvimos una pelea y al dia siguiente se habia hecho un nuevo perfil en badoo par ligar! Así que, ¡le dejé!
¡Que fuerte!
Y lo que más me jode es que ya habiamos hablado de tener niños y todo...
¿Si? ¿Cuanto tiempo llevaban juntos?
¡¡Tres meses tía!!
El otro día se me ocurrió hacer un vídeo y subirlo a facebook. Era simplemente una sucesión de fotos de una fiesta de cumpleaños con una canción de fondo. El caso es que en menos de una hora, Facebook lo había retirado alegando que vulneraba los derechos de autor.
Bueno, tienen razón, use una canción que no era mía*. Ni me lo había planteado. Supongo que FB tiene que cumplir ciertas cuestiones legales, por lo menos con el contenido que se sube directamente, porque sobre lo que se enlaza desde youtube no dice ni mu.
Pero me surgieron algunas dudas sobre el tema.
En realidad, cualquiera que tenga un ordenador puede montar un video, un powerpoint o algo similar usando archivos de música (adquiridos legalmente o no). No es técnicamente dificil, y me juego el cuello a que más de la mitad ni se plantean si tienen derecho a usar esas canciones libremente, o existe alguna limitación. Simplemente están ahí, a disposición de cualquier que tenga un poco de maña con el ordenador, igual que las imágenes que sacamos de google, o los textos de otros.
Y en realidad no lo tengo nada claro:
Si yo he comprado un cd, he pasado la pista al ordenador, y la pongo de fondo en un vídeo de fotos del verano o en una presentación de un trabajo ¿tendría que pagar extra por este uso? ¿cambia en función de si es para uso personal, o para difundir? ¿y si en el vídeo especifico que la canción no es mía sino del correspondiente autor, y que no la uso con fines comerciales?
Y vamos a ver, que a mi me parece completamente justo que los autores cobren por sus creaciones (aunque eso no significa que la SGAE tenga derecho a cobrar hasta por tener orejas, ese es otro tema), y que no está bien usar contenido de otros como si fuera propio (no era este el caso). Pero ¿dónde están los límites exactamente?, ¿son adecuados esos límites?
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Porque digo yo, que lo mismo con el hecho de yo poner esa canción a mi vídeo, le estoy haciendo publicidad gratuita a la autora. Mis amigas podrían decirme "me gustó la canción, ¿de quién es?", y bajarla (legal o ilegalmente) o buscarla en el spotify, o buscar más sobre ella e ir al siguiente concierto de la cantante.
Y creo que no es un tema banal, está en boca de muchos a raiz de las leyes antipiratería, pero si miramos más allá de los chorizos de la SGAE, y de las orejas de la Sinde, creo que el debate podría ser de lo más interesante.
¿Cuánto vale una idea? ¿Es justo que una cantante cobre eternamente por algo que creó hace años? A mi no me van a pagar el resto de la vida por la propuesta que le presenté a la jefa para gestionar los documentos, y eso también me supuso hacer uso de la creatividad en cierta manera.
¿Sería posible un sistema donde los autores estén justamente retribuidos sin intermediarios? ¿Estamos los usuarios dispuestos a pagar por los contenidos, si sabemos que el dinero va a ir a parar a quien pertenece, en lugar de a una panda de buitres que lo único que ha creado en su vida son formas de sacarnos más dinero para su propio beneficio? ¿Cuántos de los que están en contra de la ley Sinde, lo están simplemente porque les resulta más fácil (y económico) descargar contenidos que pagar por ellos, sin ir más allá?
¿Cómo lo veis vosotros?
Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.
*Si hubiera cantado yo, igual también me hubieran retirado el video, pero por daños a la salud mental de mis contactos.
** Esta imagen (como casi todas las que enlazo en el blog) pertenece a su autor, que la firma en la parte inferior izquierda, y concretamente la he sacado de aquí. Si hay algún problema la retiro. (por si acaso)
Empecemos con una imagen (Si no se ve la imagen, pincha aquí)
¿¿ME'NTIENDEEEEEESS??
Pues a primera vista, parece complicado explicarle a un adolescente que no debe coger la vía fácil, la del dinero inmediato sin mayor esfuerzo, ser popular y entrar gratis en las discotecas. Que en su lugar debe estudiar primero, y trabajar 40 horas semanales después para ganarse la vida.
Y no vamos a engañarnos, existe gente que ha conseguido ganar mucho dinero e incluso un trabajo en televisión sin tener más merito que el de haberse tirado a un famoso, o haber participado en gran hermano, o en cualquier otro reality cutre de la televisión. La cadena "telecirco" es especialista en sacar a estos especímenes, que deambulan por sus platós bajo la etiqueta de "colaboradores", la nueva profesión de moda. A priori cualquiera puede ejercer este oficio, sólo hay que saber hablar, inventarse noticias y discutir su veracidad voz en cuello con otros "colegas de profesión".
¡¡Estoy sacando el país adelante!!
Pero lo cierto es que lo que la televisión llama colaboradores, no son más que payasos del circo mediático, marionetas de las audiencias. Necesitan ser extremos, polémicos y capaces de defender lo indefendible para mantenerse en el teatrillo catódico; sólo generando filias y fobias hacia ellos mismos, consiguen que los directivos los mantengan en la función. La cuestión es clara: No audiencia, no party.
Mírenme, tengo abdominales en lugar de cerebro
Y, ¡sorpresa! la audiencia es caprichosa, cambia de gustos con facilidad y no quiere ver a los mismos payasos siempre. Lo repetitivo aburre, demandan carne fresca, sin importarles en absoluto el destino de aquellos que han quedado relegados del espectáculo.
No voy a entrar en por qué hay público que consuma este tipo de televisión, porque la cuestión de fondo era convencer a alguien que considera que estudiar es el mayor rollo del mundo mundial, que ese es el mejor camino hacia el futuro.
Y al niñato de turno habría que plantearle que, más allá de los sueldos astronómicos que todos quisieramos para nosotros:
¿Qué hará esa gente con su vida cuando los caprichos de la audiencia los pongan de patitas en la calle? ¿A qué se van a aferrar si no tienen una profesión, o experiencia en algo que no sea malmeter o discutir, como si fuera un asunto de Estado, si el vestido de la princesa Letizia en el último acto oficial era adecuado o excesivo?
Hoy en día encontrar trabajo está complicado. Especialmente encontrar un trabajo con unas condiciones laborales decentes, que le permita a uno vivir dignamente, pagando sus gastos corrientes y ahorrar para el futuro. Y si está complicado para personas que se han preparado, y que tienen una profesión, cuánto más para aquellos que no tienen nada que les respalde.
¿Un currículum? ¿Y eso qué es? ¿No sabe usted quién es mi madre?
Hay trabajos a los que cualquiera con la secundaria terminada puede optar, y si la demanda supera a la oferta, y tal como está el patio últimamente ¿realmente hay alguien que crea que el empresario medio va a ofrecer empleo de calidad, cuando dando una patada a una piedra tiene 20 personas más dispuestas a hacer el mismo trabajo y hasta por menos dinero?
No se trata de aquí todos seamos licenciados, o doctorados. La formación universitaria no está demostrando ser más efectiva que otras a la hora de conseguir un buen trabajo. Se trata de elegir algo que nos guste, que sepamos hacer, y esforzarnos para ser buenos profesionales en ello. Se trata de ganarse uno el pan por sus propios medios (claro, trabajando por cuenta ajena dependemos de un empresario que te contrate, pero será porque vales, no por haberte tirado a un torero), y que las metas logradas sean fruto del esfuerzo personal (bueno, y si hay algo de suerte de por medio, o un buen amigo echándote un cable, bienvenidos sean).
Hay quien ha conseguido hacer de la fama una profesión, pero han sido pocos, por lo general la fama rápida es efímera.
Bueno con esto tenemos para tirar una témporada, a ver cómo hacemos para resurgir el año que viene
Sin embargo, lo conseguido con esfuerzo y poco a poco, tiende a ser más duradero y estable. Como las casa del tercer cerdito. No es fácil, pero a la larga suele ser más satisfactorio
O por lo menos eso habrá que contarles, luego puede que la vida nos haga tragarnos las palabras.
Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.
Lunes, M se ha ido a trabajar. Me despierta un ruido infernal, al parecer la de abajo está taladrando las paredes como si no hubiera mañana. (Zorra)
Me echo fuera de la cama, miro por la ventana, es un día asqueroso, parece que fuera febrero en lugar de julio. Los de OPCO siguen sin publicar el nombramiento. No hay ganas de hacer nada, me dejo atontar un rato por la tele y el internet. Llega la media mañana, decido que debo hacer algo con mi vida, me ducho y me visto. Paso por delante de la cocina, hay una pila de platos por lavar...
Me pongo los cascos en modo aleatorio, y me dispongo a dejar la cocina en condiciones. Cada canción que suena es más deprimente que la anterior, empieza a hacer mella en mi ánimo.... hasta que suena esto:
Es una canción chorra, pero por fin me he puesto de mejor humor.
Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.
Estas acostumbrado a vivir en un país donde el sol es un bonito holograma, que se deja ver lo mismo que yo por un iglesia, y que algo ilumina, pero no calienta un carajo. Y claro, vienes a Canarias a coger en una semana todo el sol que no has cogido en 20 años.
Eres imbécil, no sé qué cojones te enseñan en el colegio, pero el sol debe cogerse poco a poco. Si no, simplemente te quemas. En lugar de un bronceado estupendo que sea la envidia de todas las vecinas, parecerás un puto cangrejo.
Lo más curioso es que los viajes a Canarias no son una cosa novedosa de hace dos días, coño, que todos los años pasa lo mismo, tú y tus compatriotas venís a coceros a alcohol y a chamuscaros como si no hubiera un mañana, como si el cáncer de piel en realidad fueran los padres.
Y si eres adulto, con dos dedos de frente y responsable únicamente de tu cuerpo, pues mira, cojonudo, cada uno se mata como quiere mientras no haga daño a los demás. Pero si eres padre o madre de una criatura que tiene el mismo color que un litro de leche, por favor, ¡¡usa la maldita cabeza!!
No se puede soltar un niño a las 10 de la mañana en la playa sin ponerle crema, o, como he visto yo, poniéndole un poquito por la espalda, y al agua directamente ¡NO!. Resulta que quemarse la espalda es bastante incómodo, pero eso no significa que el resto del cuerpo no tenga piel. Las piernas, los brazos, la cara, se queman igual, y ¡sorpresa! todo lo que queda de culo por fuera del bañador también. Y por muy water-resist que sea esa crema que has comprado en el minimarket, tienes que dejar pasar un rato para que la absorba la piel, porque si no, protege lo mismo que echarse agua.
Vamos a ver, si yo, que soy de aquí, uso un factor 50 cuando aún no he cogido nada de color (y bueno, yo de por sí no soy especialmente morena) y ni de coña me pongo al sol entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde, ¿qué te hace creer que tú que no has visto el astro rey en meses, vas a escapar con un factor 20 (en el mejor de los casos) a las 2 de la tarde? ¿Qué te has creído? ¿que eres un jodido lagarto?
Y claro, has venido una semana a Canarias, y no vas a desperdiciar ni un solo día de ese agradable sol, que parece increíble que sea el mismo que ilumina malamente en tu país; pero resulta que si te has quemado la espalda hasta el punto de que podrías freir un huevo sobre ella, no seas tan subnormal de tirarte dos horas durmiendo bocabajo en la playa al día siguiente, si es que es tentar a la suerte. Tienes un montón de alternativas, contratar una excursión en el hotel y ver algo más que los horribles complejos turísticos del sur, (con la de cosas bonitas y divertidas que hay en las islas), esperar para ir a la playa cuando baje la intensidad del sol (a las 5 de la tarde todavía tienes varias horas de luz y el agua tiene calor acumulado de todo el día) y ponerte un factor de protección alto, o incluso, bañarte con una camiseta, cualquier cosa antes de seguir requemándote la piel.
Estimado Guiri del Extranjero no soleado
Se trata de que disfrutes las vacaciones, no de que te juegues la vida, y la de tus hijos.
Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.
PD: Yo también he sido joven e idiota, e iba a la playa justo a las peores horas, y me he quemado más de una vez, pero por lo menos después de eso me cubría de aftersun (que me ponía peibol en la espalda amorosamente) y no volvía a ponerme al sol en una semana. Yo he aprendido la lección, pero los malditos guiris parece que no.