Una idea me ronda la cabeza desde hace unos días, y es la cantidad de etiquetas que puede ponerse uno, sin entrar en adjetivos calificativos. La verdad que lo de los sustantivos, adjetivos y esas cosas, me lo he mirado poco desde el instituto, así que, que me perdonen los expertos si estoy diciendo una burrada, en definitiva me refiero a describirse una sin decir, alta, baja, rubia morena etcetera.
A día de hoy soy:
Por dónde he nacido y vivo: Chicharrera, Tinerfeña, Canaria, Española y Europea (¿y ciudadana del mundo?).
Por la gente que me rodea: Hija, sobrina, nieta, sobrina-nieta, hermana, prima, novia, amiga, conocida (¿y enemiga?).
Por estudios y trabajo: Ingeniera Química, Licenciada, Técnico, Desempleada, alumna y compañera de clase.
Y más cosas: Conductora, Peatón (¿o peatona?), Internauta, Usuaria, clienta...
¿No es sorprendente todo lo que podemos llegar a ser, independientemente de nuestro aspecto físico o nuestras cualidades personales? (¿o esto es un grandisima tontería y debería seguir con las razones por las que no tengo un blog?)
¿Y vosotros que sois?
Los libros sagrados
adictos a la electricidad
asuntos personales
cosas del internet y la blogosfera
el Mono me ilumina
el curro y otros equivalentes mal remunerados
el mundo está malito
esas pequeñas cosas... que alegran la existencia
esas pequeñas cosas...que joden la existencia
hasta los webs
historias ajenas
la calle como inspiración
la exorfamilia
la gente esta fatal
madre por qué me has abandonado
nostalgia y recuerdos
peibol
reflexiones
sin tele y con cerveza mantengo la cabeza
viendo mundo
yo estoy fatal
lunes, 23 de marzo de 2009
Todo lo que soy, sin usar calificativos
En los libros sagrados de:
reflexiones,
yo estoy fatal
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