sábado, 6 de marzo de 2010

Disfrutando de la soledad

No solo de cerveza vive el erasmus, hoy batallitas de estudiante...

M. me dice mucho, que constantemente saco en las conversaciones alguna batallita sobre Irlanda y que siempre estoy con el mismo cuento, pero es que no lo puedo evitar. En mi vida hubo un antes y un después de ser erasmus.

Hay una parte de la vida erasmus que todo el mundo suele conocer: las fiestas, la interculturalidad, los viajes, las anecdotas de los compañeros de piso, o la forma en que descubrimos un renovado aprecio por los potajes de nuestra madre, o la croquetas de nuestra abuela. Eso suele ser común a la mayoría de erasmus. También están las historias de relaciones rotas por la distancia, relaciones surgidas entre personas de distintos países, y colecciones varias de cuernos que no llegan a oidos de la parte afectada.

Para mi además de todo eso (bueno la parte de las relaciones no, que estaba soltera por aquel entonces) el año de Erasmus fue el año en el que aprendí a estar sola. Pasé de estar en mi casa, donde siempre había alguien, y por las noches estabamos los cuatro, a compartir piso con dos personas que iban a su bola, con las que no podía contar para las comidas (teníamos hábitos alimentarios diferentes) y tampoco compartíamos demasiados momentos de ocio. Del sofá irlandés ya hablé hace un tiempo, la otra era la alemana vegetariana, que aunque nos llevabamos bien, teníamos diferentes aficiones y prioridades. 

Así que pronto decidí, que no iba a quedarme en el piso mirando la lamentable programación irlandesa... y sin ordenador (por aquel entonces no tenía portatil). A veces iba a conectarme a la facultad, pero los fines de semana estaba cerrada. 
Cogí la costumbre de salir a la ciudad yo sola, con la única compañía de mi mp3, especialmente al principio cuando no conocía a mucha gente. Descubrí con sorpresa, que me gustaban esos paseos, ir descubriendo el pueblo en el que vivía, y pensando en mis cosas. Curioseando por las tiendas (nunca me ha gustado eso de ir de tiendas) y viendo la gente pasar. Era muy relajante.
También pasaba mucho tiempo sola en el apartamento, sobre todo los fines de semana, cuando la alemana vegetariana se iba con el novio que se había echado y el sofá irlandés se volvía a su pueblo. Esos fines de semana, aprovechaba para poner la música a tope, limpiar el cuarto, hacer experimentos culinarios, y en fin, disfrutar de la soledad. 
Incluso más de una vez salí sola de marcha, algo que nunca pensé que haría. (Esa historia la cuento otro día).

Todo esto me creó un anhelo de indepencia que no se ha desvanecido, y que espero satisfacer a medio plazo en cuanto empiece a trabajar. Igual pronto puedo empezar a contar historias de emancipación. Stay tuned.

Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

13 comentarios:

Pedro Toscano dijo...

En breve hará un año que vivo solo. El 23 de marzo, concretamente, fue el día que pasé de vivir con mi ahora ex a ponerle las maletas en la puerta

Fue sin duda la mejor decisión de mi vida. Este año he disfrutado DE MI MISMO. He salido poco, he hecho cenitas y noches de copas en casa, pongo la música al volumen que me da la gana, si algo está desordenado no tengo movida con nadie, si quiero estar solo estoy solo y si quiero gente estoy en una ciudad con varios millones de habitantes.

No te lo pienses 2 veces, son innumerables las cosas que ganas :)

CMQ dijo...

la soledad es perfecta para aprender a conocerse a uno mismo. Claro, que hay quien no sabe vivir solo...
Un abrazote.

H@n dijo...

Me ha gustado esta entrada, no sabía nada de tu erasmus, tengo que ponerme con tus entradas antiguas ^^

Disfrutar de la soledad es precioso, te hace apreciar más y mejor la compañía y como habeis dicho, conocerse a una misma.

Un besazo!

peibol dijo...

Te faltó decir que esa es la razón por la que huyes de nosotros como de la peste. XD

Creo que puedo decir que, en general, he estado siempre más acostumbrado a estar solo que tú; siempre he disfrutdo de mis recados on my own, los que me llevan a recorrer media ciudad durante toda la tarde sin que me sienta frustrado por ello. Estudio solo, voy solo al gimnasio y paso la mayor parte de la tardes a mi bola; en realidad podría socializar más, y cuando me canso de la falta de gente me busco la vida, pero creo que la capacidad de decidir si estar o no con gente, en lugar de verlo como una necesidad, es una virtud de la que no todo el mundo puede presumir.

¿Moraleja? Disfruta de la soledad, que disfrutar de la compañía es algo con lo que venimos de serie ;).

Sra.Potts dijo...

A mi no es que me guste la soledad, es que la "necesito" en determinados momentos. Ains...el silencio...

indo dijo...

vivir solo tiene sus ventajas. yo vivo con el loco, pero hay días que sólo coincidimos para dormir.
siempre me gustó la soledad, así que entiendo que te molara la experiencia.
si te decides y te vas por tu cuenta, cuéntanos con detalle, puede ser muy divertido.
un beso.

La exorsister dijo...

Fisher
Está bien eso de redescubrirse a uno mismo tras una ruptura. En mi caso fue el cambio de la casa de mis padres a "mi" piso (aunque fuera compartido). Desde entonces estoy esperando tener un trabajo para poder vivir por mi cuenta de nuevo.

CMQ
Amén a eso. Para mi fue todo un descubrimiento estar bien paseando sola por la calle.
Otro abrazo para tí.

H@n
En realidad no he contado muchas historias de la erasmus aún, (consulta el libro sagrado de viendo mundo) pero un año da para muchos posts... ya irán apareciendo.
Yo también tengo que ponerme al día con tus entradas antiguas, pero últimamente voy mal de tiempo.

peibol
Quien te lea, pensará que huyo de casa como si me maltrataran, y nada más lejos de la realidad. Pero estoy más a gusto durmiendo con M. que sola... llámame maniática.
Pero al margen de eso, es que quiero ser económicamente independiente (o menos dependiente) empezar a sacarme las castañas del fuego yo sola y esas cosas que se hacen cuando uno pretende ser adulto.

Sra Potts
Es verdad que de vez en cuando todos necesitamos aislarnos del mundo. El que no sabe estar solo, tiene un aprendizaje muy importante pendiente.

Indo
En realidad, lo que tengo en mente, si finalmente consigo trabajo (tengo algo por ahí que podría salir en breve) es irme a vivir con M. porque ahora mismo estoy un poco de okupa en el piso que comparte con sus hermanas, y ya me apetece tener un sitio que sea sólo nuestro.

Un saludo!

Misaoshi dijo...

Wa, qué viejos recuerdos me has traido :D

La verdad es que tiene que ser emocionante no vivir sola a dos calles de tu familia, sinó a dos mil kilómetros, con gente que no habla tu idioma, con otras costumbres y otros horarios.

Ese tipo de cosas me dan envidia >.<

$MK dijo...

No te voy a contar mi paso por tierras britanicas ya que no fuí por Erasmus, si no fui al insti menos aún a la uni =P

Lo que si eché de menos fue el cocido, la fabada, la tortilla de patata, la paella, er gazpacho... vamos que un día se me saltaron las lagrimas cuando paseando por una de las calles perdidas de Londres, lejos del recorido turistico, vi una tienda donde vendian fabada Litoral!! un poco carillo, pero hmmmmmmmmmm.

Por lo demás yo tenía mp3, sino un walkman con un par de cintas y un discman con uno CD's los demas CD's me los compraba en el Tesco, WH Smith o HMV si me lo podía permitir XDD que ma acompañaban a todos los sitios.

Un saludo!

JuanRa Diablo dijo...

Es que no es lo mismo estar solo que sentirse solo. Las dosis de soledad buscada me parecen hasta necesarias. Eso de sentir que tienes las riendas de tu ocio e ir a tu bola sin dar cuentas a nadie es una gozada.

Será por eso que mi momento favorito del día es mi hora de desayunar, cuando no hay nadie en mi casa. Ahhhhh.

Claro que también he de admitir que me he hecho dependiente de la compañía familiar. Una cosa no quita la otra.

PD. Tú huyes de tu casa porque te maltratan, ¿no? XD

La exorsister dijo...

Misaoshi
Bueno, siempre está el teléfono para preguntarle a tu madre cómo se pone una lavadora o cómo se preparan una berenjenas rellenas. Pero al final acabas cogiendo las riendas del piso, y hasta te olvidas de llamar a tus padres...

$MK
Que no fueras de Erasmus da igual, hay muchos buenos motivos para vivir una temporada fuera... y siempre se echa de menos la comida del hogar!

JuanRa
Es que tiene que haber tiempo para todo... si no, nos volveríamos locos.

En mi casa me tratan bien, pero no es el único sitio donde estoy a gusto. Jijiji.

Anónimo dijo...

Me hubiese gustado irme de Erasmus pero nunca lo hice, a cambio, la vida me recompensó con la necesidad de compartir piso en La Laguna (yo era de Bajamar y eso queda bastante a desmano de todo: universidad, trabajo, amigos, etc....)ahí aprendí lo que es compartir con extraños lugares tan íntimos como puede ser el baño o la cocina, una experiencia que, pese a enseñarme mucho, no quisiera volver a vivir. Saludos

La exorsister dijo...

Oliver
Definitivamente pasar del hogar "materno" a un piso con otros estudiantes, sea dentro o fuera de las fronteras es una experiencia particular. El estar lejos, le da un toque dramático, pero en esencia los problemas domésticos son muy similares.

Yo, a día de hoy, si dejo la casa de mis padres, será para irme con mi pareja. Pero si estuviera soltera y con trabajo, también me buscaría piso, solo o compartido... que ya tengo una edad.