Peibol me ha despertado la nostalgia erasmus. Hoy, el comienzo de mi aventura.
De las muchas cosas que me pasaron ese año, hay una que seguro que no olvidaré... y fue el día que llegué allí. Cogí un vuelo a primerísima hora, muerta de sueño y completamente resacada de la despedida con mis amigos (con mucha cerveza de por medio). Llegué a Cork hacia media mañana, y cogí un taxi que me llevó a la que sería mi casa los siguientes meses. Era a principios de septiembre y apenas habían llegado estudiantes a la residencia. La recepcionista, me dijo que ya había alguien viviendo en mi piso, pero cuando llegué estaba completamente vacío; más tarde descubriría que la alemana vegetariana se había ido a pasar el fin de semana a Dublín.
Me instalé en mi pequeña habitación, deshice la maleta, coloqué los pocos libros que me había llevado, y pronto se me acabaron las cosas que hacer. No tenía nada que comer, y el alojamiento estaba relativamente lejos de la ciudad, así que salí a explorar a los alrededores. Lo único que encontré fue una gasolinera, que parecía más bien un minimarket, donde compré lo justo para escapar dos días. Preparé comida, lavé los platos y de nuevo, nada que hacer. Me empecé a sentir muuuy triste; estaba sola, lejos de casa, no conocía a nadie y la sola idea de contar las horas que me faltaban para acostarme me angustiaba muchísimo. Para agravar esto, al intentar poner un poco de música que me animara, me encontré una notita cariñosa de mi madre, que había escondido la noche anterior en la funda de los discos¡Para cortarse las venas!
Con esta perspectiva no me quedó otra que coger mis cosas y echarme a la calle, aunque fuera, a ver gente pasar. Me planté en la única parada de guagua que ví, asegurandome que el sentido de circulación era hacia la ciudad (había visto ya la zona en google earth)., esperé un buen rato e intenté parar a la primera que vi llegar, pero el chófer pasó de largo sin inmutarse. ¡Qué rabia me dió! Cuando estaba lidiando con mi cabreo-llanto, apareció una chica que se acercaba también a la parada, y aproveché para preguntarle que si no pasaba una guagua para el centro, y que por qué no había parado aquella otra.
La chica resulto ser polaca, había llegado a Cork a principios de verano, con la intención de trabajar y aprender inglés, y le había costado dos meses encontrar un trabajo. Estaba compartiendo un piso con su novio, y acababan de discutir. Me contó que esta tan cabreada que había decidido salir a coger aire, sin tener muy claro para donde ir. En un arranque de sociabilidad, le propuse que si nos ibamos juntas al centro y me enseñaba un poco la ciudad, y que si le apetecía, le invitaba a una pinta de cerveza.
Fuimos al centro de la ciudad, y paseamos un rato, ella tampoco lo conocía mucho, porque no había tenido mucho dinero para salir de compras o de marcha. Nos tomamos la prometida pinta, y hablamos de todo, como si nos conocieramos de toda la vida. ¡Fue genial!
Volví al piso mucho más animada, para enfrentarme a otro problema: no tenía ropa de cama. Así que me acosté en el colchón cubierto con mi toalla y abrigada con el chaquetón, y me dormí de puro cansancio haciendo balance del día.
No era más que el principio de una gran experiencia.
PD:Las imagenes son de la página web de la residencia, y de wikimedia commons.

8 comentarios:
Pobresheeeeeto
Oye, mírala a ella que sociable! =) Pero no has dicho por qué no paró la guagua. ¿Qué quieres, que esta noche no duerma?
Mantuvieron el contacto la polaca y tú después de esa visita a la ciudad?
Porqué el chófer no paró?
Qué decía la nota de tu madre?
qué tal se duerme con una toalla como sábana y un chaquetón como plumífero?
Saluditos, me encantan estas historias
Peibol
siiiiiii :(, jejejeje.
Zorrocloco
La guagua no paró, porque era una interurbana y no le tocaba parar allí. Eso me lo explicó la polaca.
Oliver
¡Cuántas preguntas! Vamos a ver
1) mantuvimos el contacto allí en Cork, pero ella apenas tenía tiempo por el trabajo, y al poco tiempo se volvió a Polonia. No volví a saber de ella.
2)Te remito a la respuesta que le di al zorrocloco.
3)La nota decía "te queremos, ánimo" o algo así, se me puso un nudo en la garganta, que no te imaginas.. pero no me iba a permitir llorar el primer día.
4)Se duerme mal, sobre todo por el frio, menos mal que era septiembre y no febrero.
Me alegro de que te gusten mis historias.
¡Un saludo a todos!
A ver cómo rompes el mito ese de que lo que mal empieza mal acaba. Seguro que fue toda una experiencia y ya estoy deseando saber más.
PD. Ayy, las mamis. Qué grandes siempre :)
Te faltó algo muy importante, algo que necesito saber para conciliar el sueño: ¿como estaba la polaca?
Ains, me he sentido un poquito identificada contigo, vale que yo me fui a estudiar bastante más cerca, de hecho, solo a unos 250 km de casa, pero el primer día fue muy triste.
Mira que mentalicé a mi madre durante el verano para que no se me echara a llorar, y casi lo consigue. Pero fue montarse en el coche con mi padre y mi hermana para volver a casa y dejarme aquí, y coge y se pone a llorar, ala, pues yo también a moco tendido, desde luego.... jajaja.
Pero la penilla se me pasó en cuanto empecé a conocer gente. Es cuestión de hacerse al cuerpo.
Un abrazo.
JuanRa
Roto está el mito, porque el balance es totalmente positivo. Ya les aburriré con batallitas varias.
A
Tu siempre con inquietudes intelectuales JAJAJA
Sinceramente no me acuerdo del aspecto que tenía, no podré satisfacer tu curiosidad
Superpatata
Si es que una no sabe a lo que se enfrenta, hasta que se ve en situación. Que no fue tan malo, pero la verdad que pasé un mal rato.
Un saludo a todos
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