jueves, 30 de septiembre de 2010

Santiago

Hoy, dosis de realidad

Aún sé poco de Santiago, pero sospecho que antes era un tío con una vida "normal", de hecho hoy se le escapó que había sido árbitro de fútbol. En algún momento de su vida Santiago tuvo un accidente bastante bestia, a juzgar por las secuelas. Tiene un brazo inútil, perdió una cuerda vocal y tiene cicatrices en la cara que revelan que se hizo pupas de las grandes (vamos, de haberse abierto la cabeza). Como consecuencia de ello, él hace todo más despacio: hablar, escribir, leer y pensar.

Lo curioso de esta historia es que he conocido a Santiago en mi curso de alemán, y me ha dado por pensar que eso es echarle cojones a la vida. Puede que no alcance el nivel o el ritmo del resto de la clase pero ya desde el primer día estaba hablando en alemán, a su ritmo y con una voz dificil de entender, demostrando que él está aquí para aprender y mejorar lo que ya sabe.

Qué quieren que les diga, me parece inspirador.


Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

PD: Evidentemente Santiago es un nombre ficticio, pero eso, es lo de menos.

4 comentarios:

H@n dijo...

Me ha asomado una lagrimilla =_)
Sí es inspirador, si!

JuanRa Diablo dijo...

Se nos deberían cruzar más Santiagos por la vida para que nos demos cuenta de que nos solemos quejar y sufrir por tonterías.
Esos son ejemplos a seguir.

La exorsister dijo...

H@n
Lo es.

JuanRa

Nos resulta tán fácil olvidar la suerte que tenemos...

Pecosa dijo...

Totalmente de acuerdo con JuanRa, a veces no nos damos cuenta de que nos quejamos por banalidades hasta que nos cae alguien como Santiago y nos da un bofetón (en sentido figurado).

Nada mejor que una buena dosis de realidad para reflexionar.