sábado, 19 de febrero de 2011

Pensamientos paralelos..

Primero música para ambientar

Arranco el coche, me pongo las gafas de sol. Salgo del aparcamiento, un stop, una rotonda y un semáforo más tarde estoy entrando en la autopista. Acelero poco a poco, y me cambio de carril, alcanzo el último. Acaricio el pedal del acelerador, empiezo a coger velocidad. Es una sensación genial. Hace un día espléndido, el sol luce y la carretera está despejada.
Alcanzo los 120, las manos sobre el volante, la vista al frente. Subo la radio. Suenan exitos de los 80. Un parte de mi cerebro está en la carretera, otra divagando no se sabe dónde, posiblemente redactando mentalmente un post.


La autopista se hace más pendiente, suelto suavemente los pedales. El motor en quinta, y la combinación de inercia y gravedad lo mantienen a 100 por hora, no hay necesidad de acelerar. Es una sensación curiosa, como si me dejara caer por una pendiente con la bicicleta.

Me aparto del carril de adelantamiento para dejar a los que van apurados. Diría que no entiendo el afán de bajar a 130 cuando en unos cientos de metros van a tener que frenar para entrar a la ciudad, pero yo solía ser así. Solía bajar a toda mecha, hasta que me dí cuenta que la última curva podía esconder una cola de coches, de esas que te obligan a dar un buen frenazo en el último momento, cerrando la boca para que el corazón no se te saliera por ella. Con el tiempo aprendes que la diferencia entre bajar a 90 o a 130 se la comen los semáforos al final de la autopista.

Miro al frente, la ciudad va emergiendo poco a poco, y al fondo el mar, los barcos anclados en la bahía; un poco más allá las montañas de Anaga. Según me voy acercando los edificios van creciendo y el mar parece desaparecer, pero nada más lejos de la realidad, al fondo de la avenida, el manto azul resurge entre los edificios.


Se podría pensar que viviendo en una isla, una se siente encerrada, pero la visión del mar siempre me inspira libertad. Sólo hay que ir más allá de las olas

Sospecho, que me gusta conducir.

Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

18 comentarios:

Ana Bohemia dijo...

Que bueno Exor, me he sentido totalmente identificada contigo al leer la entrada, y es verdad, ¿para que correr?, si al final en esa curvita vas a tener que aminorar...
Me encanta esa canción de los Beatles, y sobre todo la sensación de cercanía que he tenido al leerte. Me quedo con la última frase, que me parece muy inspiradora: "Sólo hay que ir mas allá de las olas"
A mí a veces me gusta conducir, pero no son los viernes en el puente de padre anchieta a hora punta.
Un beso
:)

Aitor Maiden dijo...

Identificado 100%. No con lo del mar, que yo soy de Madrid, pero sí con lo de conducir. Quisiera incluir la sensación de conducir de noche, con las carreteras despejadas, todo en silencio alrededor, sin prisas ni alborotos.

peibol dijo...

¿A quién pretendes engañar? Te gusta pisar el acelerador que a un tonto un lápiz XD

Yo de momento no conozco esa sensación, todo se andará; por lo pronto la idea de ir por la autopista a esa velocidad me da vértigo, pero supongo que una vez tenga el carnet las cosas cambiarán.

H@n dijo...

Me has trasmitido totalmente la sensación y eso que no conduzco... pero qué ganas!
Y qué temazo ^^

Take Your Mama Out dijo...

Yo antes también era de los que le pisaba que era una maravilla... y ahora si voy con prisas también, me encanta,

Pero para viajes largos, y sobre todo si voy solo voy con una calma brutal... música alta, cocacolas, y a disfrutar!

Raquel dijo...

Qué sensación de libertad me ha entrado al leerte.
Me ha gustado esta entrada.
Saludos :)

Islander ! dijo...

Vivir en algún sitio mucho tiempo sin ver el mar sería rarísimo.

Sar@! dijo...

A mí también me gusta conducir... pero no me dejan! Bastardos! xDD Estoy en proceso... muajaja!! Quién me verá a mí bajando por la autopista infernal de La Laguna-Santa Cruz a 120 con música pachanguera! xDDD Y tú renegando de mí en la carretera.... Normal!
Un beso exor!

$MK dijo...

Aquí también tenemos mar, pero en lugar de las olas pienso en las medusas que esperan ansiosas XD

Un saludo!

JuanRa Diablo dijo...

Lo has descrito muy relajante y bonito y casi casi me convences, Exor, si no llega a ser porque he comprobado lo que me disgusta la velocidad (más de 100 es locura para mí) y suelo ver en la carretera ese punto de respeto que hace que el conducir no me resulte tan agradable.

Eso sí, en carretera bien conocida, poco tráfico, relajado y mar de fondo... échame kilómetros, baby. :)

PD. Echo de menos el soool :(
¿El lugar que describes corresponde a la foto?

Anónimo dijo...

Buena entrada. me gusta como lo describes . Deslizarse por la carretera y disfrutar del paisaje y las sensaciones al mismo tiempo. Lo común entre las féminas es que atiendan solo el tráfico.¿que coche tienes?

B dijo...

Conducir con poco tráfico es uno de los mayores placeres de la vida, ya sea en plena ciudad como por carretera.

La foto me ha encantado...es ver el mar y ya soy feliz

Speedygirl dijo...

Puffffff, no, no se ha notado nada que te gusta conducir. ;P

La exorsister dijo...

Ana
Otra isleña que no ve en el mar una carcel, sino una pista hacia otros lugares. Gracias.

Aitor
De noche sí, siempre que no estés cayéndote de sueño, que entonces es un infierno.

peibol
A mí me gusta la velocidad, pero con la edad (nené que nos hacemos mayores) ves que hay veces en las que no merece la pena.

H@n
Me alegro de haber podido transmitir la sensación, y ¿no te animas a sacar el carnet?

TYMO
Es que son dos sensaciones distintas pero igualmente placenteras. La velocidad, o la calma de ir dejándose llevar por la carretera.

Raquel
Bueno, nunca somos libres del todo, pero se puede saborear la libertad de vez en cuando.

Islander!
Bien sé de lo que hablas. Aunque viví casi un año en una ciudad sin mar, claro que el agua me caía del cielo constantemente.

(el resto dentro de un rato, que no tengo tiempo. Zorry!)

La exorsister dijo...

Ya estoy de vuelta, a ver por donde iba...

Sar@
Lo de la música pachanguera es para renegar de tí sin dudarlo, pero ¿quién no te deja? ¿La unidad paternal propietaria del vehículo, o los señores de tráfico porque no tienes cierto documento...?

$MK
Eso de un pesimismo supino, con todo lo que alberga el mar, solo piensas en las medusas? Además se puede atravesar el mar sin necesidad de nadar en él. No todos somos David Meca.

JuanRa
Ay, JuanRa, mucho diablo y pocas nueces. ¿¿Más de 100 una locura?? No se trata de hacerse el Alonso, pero de vez en cuando, y si la vía lo permite, se puede dejar subir la aguja hasta los 120 tranquilamente. El riesgo existe, pero si eres un conductor prudente, y vas atento a la carretera, no tiene por qué pasar nada.
Y la foto corresponde al tramo final de la autopista, a la entrada de Santa Cruz de Tenerife. Está tomada seguramente desde algún edificio. La vista desde la carretera es ligeramente diferente. En los días despejados se ve la isla de Gran Canaria, y hacia la izquierda se ven las montañas de anaga hacia la izquierda.
Anónimo
Eso de Lo común entre las féminas es que atiendan solo el tráfico, no me ha terminado de gustar. Me ha sonado un poquito a prejuicio... llámame feminista. Pero te doy el beneficio de la duda. Tengo un golf.

Bichejo
Amén ¿Eres de un lugar costero? ¿O te encanta el mar precisamente porque no lo ves con frecuencia?

Speedy
Menos mal que no se nota, porque pensé que se me vería el plumero jijiji. (Por cierto, perdona que no me haya parado a comentar en tu sitio últimamente, pero te tengo vigilada)

Pecosa dijo...

Jo, qué bien lo has descrito. Me han dado ganas de dejarlo todo tal y como está, salir de casa, ir al párquing a por el coche, y conducir como una loca. Así sin carné ni nada. Y luego devolverle el coche al propietario, porque yo no tengo.

En serio, me has dado hasta envidia. ¡Qué sensación!

B dijo...

Por desgracia, lo segundo. Madrid.

Sólo paso al lado del mar unas tres semanas en verano y algun fin de semana suelto, así que es verlo y me pongo toda contenta

La exorsister dijo...

Pecosa
¡Jajajaja! Después dirás que robaste el coche por mi culpa. Que te veo venir. :D

Bichejo
Para mí el mar es algo casi imprescindible, supongo que puedo vivir sin él, pero prefiero saber que está por ahí.