domingo, 20 de noviembre de 2011

Cabeza de familia

Hace poco en el trabajo me tropecé con una normativa (una ley) que enunciaba:
Lo dispuesto en el párrafo anterior no será de aplicación cuando la actividad contratada se refiera exclusivamente a la construcción o reparación que pueda contratar un cabeza de familia respecto de su vivienda.
Parece razonable no exigir a una familia lo mismo que se exige a un empresario, por una cuestión de medios económicos, pero este no es el tema, lo que chirría de verdad es ese "un cabeza de familia".

¿Señores legisladores, en qué siglo viven? 

Veamos, el concepto que viene a la mente con cabeza de familia, es el del padre de un hogar tradicional, donde él trabaja y aporta los ingresos, y por tanto su palabra es la última en caso de discusión. Se le asigna el poder y deber de la toma de decisiones por el simple motivo de cumplir con el papel de proveedor.

¿Se puede estar más desfasado?

Incluso si obviamos otros tipos de uniones familiares, o incluso modalidades de convivencia, y nos encontramos ante una familia ideal de anuncio de galletas, la definición flaquea por todas partes: 

  1. No siempre la persona que aporta ingresos es la que tiene mejor criterio para tomar decisiones. (a veces ni para comprarse su propia ropa)
  2. Muchas veces ambos progenitores aportan ingresos. A veces la mujer gana más que el hombre (oh ¡dios mío! quemémoslas en la hoguera)
  3. El trabajo que se hace en casa, tanto físico (limpieza, cocina, compras, etc) como de educación de los hijos si los hay, son tan fundamentales para que un hogar funcione, como traer el dinero, por lo que podría dar el mismo derecho a tomar decisiones importantes.

Después están las familias "casi" igual de ideales, en las que oh sorpresa! los padres son del mismo sexo, o incluso hay más de dos "unidades paternales", abuelos haciendo de padres, hijos mayores llevando el pan a la mesa, ex-es de varios tipos, y nuevos cónyuges. (si lo metes todo junto en una misma casa, lo mismo te sale un sitcom, o algo como "los serrano "¿quién sabe?)

Para eso casos, ¿Qué hacemos para decidir quien llevará el honorífico título? ¿un sorteo, un concurso de méritos, un ranking en función del sueldo y las horas dedicadas a la casa?

También están las familias monoparentales, aunque en este caso hay poca duda, seguro que si buscamos, alguna cabe.

Y ¿qué pasa con la gente que comparte piso? Pues depende de sobre qué hablemos la decisión se tendrá que tomar en conjunto, o será cosa del casero. En cualquier caso el cabeza de familia como tal no existe, existen personas con distintas responsabilidades en función de otros factores.

Y entonces, si ese concepto es tan poco compatible con la sociedad actual, ¿cómo es posible que siga apareciendo en una ley publicada en 1997?  Que sí, que hace un par de años, pero me dirán ustedes que la sociedad que les describo apareció ayer de la nada.... no ¿verdad?.

Hasta aquí supongo que no cuento nada  nuevo, por eso, para cerrar, os lanzo una prueba

¿Como habrías redactado tú ese párrafo, para que fuera más acorde con los tiempos que corren?

Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

6 comentarios:

Take Your Mama Out dijo...

Muy fácil:

Lo dispuesto en el párrafo anterior no será de aplicación cuando la actividad contratada se refiera exclusivamente a la construcción o reparación que pueda contratar EL/LOS PROPIETARIO/S DEL INMUEBLE respecto de su vivienda.

Si es el caso de unos compañeros de piso, el que debe contratar la reparación es sin duda el casero.

En caso de un matrimonio del tipo que sea, el/los propietarios de la vivienda.

En caso de una familia de sitcom como la que propones, el que figure en la escritura como dueño del piso.

Fácil, no?

PD: Siempre he hablado en masculino, sin citaros a las mujeres… espero que no te ofendas, pero lo de "propietario o propietaria" me parece una estupidez: el masculino siempre ha sido genérico y no por ello machista.

JuanRa Diablo dijo...

¿¿Y como no vi yo esta entrada hasta hoy??
Seguro que no es la única cosa desfasada que habrá en la legislación vigente. La lástima es que no huelan como los huevos podridos para que se detectaran y se apresuraran a cambiarlas. :p

Naar dijo...

a mí eso de cabeza de familia me suena raro. ¿es sólo una cabeza sin cuerpo? ¿el resto de la familia no tiene cabeza? no sé.
Y la sociedad sigue pensando en matrimonio de ese del siglo pasado como modelo inicial. a mí cada vez que me llaman de telefonías o cosas así,me dicen "¿quiere consultar esta oferta con su marido por si a él le interesa?" y yo flipo. ¿por qué tengo que tener marido? ¿tengo voz de señora casada y no les hace falta ni preguntármelo?
en fin... que a ver si nos actualizamos todos.

La Exorsister dijo...

Blogger o el subconsciente me han traicionado, porque este post lo tenía en la recámara, y no tenía intención de publicarlo todavía.

Pero como ya está hecho, y me habeis comentado algunos...he actualizado la fecha, para que no se quede perdido entre posts anteriores.

Pecosa dijo...

Yo creo que TYMO lo ha dicho muy bien. En definitiva, cualquier apelativo sería más apropiado que "cabeza de familia", a no ser que estés en 1953.

La Exorsister dijo...

TYMO
¡vaya, que aplicadito! A mi personalmente no me ofende el uso del masculino genérico habitualmente, pero si seguimos la línea de pensamiento planteada en el post "cabeza de familia = hombre de la casa"... alguien podría decirte que no poner "la propietaria" es otra forma de perpetuar esa idea.

Lo del masculino-femenino es un debate eterno, y muchas veces se lleva a extremos, pero no puedo defender que el uso del lenguaje no es tan importante, cuando me molesta que los peperos pretendan que las uniones del mismo sexo no se puedan llamar matrimonio. Sería contradictorio.

JuanRa
Si todas las cosas que están mal empezaran a oler a huevos podridos, estaríamos todos muertos por intoxicación con ácido sulfhídrico. (Debes conocerlo de tus calderas infernales, pero por si te falla la memoria es el que da ese olor tan asqueroso, y es tóxico en grandes cantidades)

No se te pasó la entrada, es que blogger hizo de las suyas.

Naar
¿Y te imaginas si a mí me preguntan por mi marido? Es como para responderles, "no mire señora, yo no tengo marido, pero a mi mujer tampoco le interesa." (lo mismo más de uno se cae de la silla)

Pecosa
A Take le vamos a poner un notable alto por la definición.
¡Qué tiempos aquellos de 1953, entonces sí que se respetaban las buenas costumbres! jajajajaja.