sábado, 17 de noviembre de 2012

No me dejeís pensar, que después pasa esto...

¡Hola gente!

Este país se va a la mierda, eso es así. Y todos los días nos quejamos de lo mal que va todo, de lo injusto e inútil de las medias que se están tomando, de lo negro que está el futuro, de lo difícil que resulta encontrar o mantener un trabajo.... y suma y sigue.

Nos vamos impregnando de una ola de pesimismo que nos cubre como piche (chapapote) y nos va jodiendo los días, tanto que a veces preferimos desconectar del mundo y de los problemas que tenemos, para encerrarnos en nuestra pequeña cotidianidad libre de Rajoys, y males similares (al menos aparentemente) para poder respirar.

Y luego llega el día de la huelga y nos planteamos si realmente merece la pena perder un día de sueldo, o mover el culo para ir a la manifestación, si total, "estos cabrones hacen lo que quieren" y nosotros no vamos a impedirlo.

Pero esta semana ha ocurrido algo que me ha hecho pensar si necesitamos un nuevo planteamiento, o al menos uno complementario.

Todo empezó en mi pequeña cotidianidad, concretamente en el trabajo. No os he hablado mucho de él, pero lo cierto es que, aún cuando en este momento soy una privilegiada por tener un trabajo estable con unas condiciones laborales decentes (aunque en fase de empeoramiento), el lugar donde trabajo me genera grandes dosis de frustración.

Al poco de entrar, los novatos ya nos dimos cuenta de que había demasiadas cosas que no funcionaban, tanto a nivel interno, como a nivel externo. Llegábamos a un departamento que aunque era relativamente de nueva creación llevaba ya varios años funcionando, y nos encontramos que estaban en pañales, que inexplicablemente no habían terminado de definir una forma de trabajo propia, que aquí cada uno hacía las cosas a su manera, y los resultados variaban mucho en función del autor, cuando todos tenemos que hacer lo mismo.  Durante el último año, nos hemos encontrado con que cada trabajo que había que hacer, prácticamente había que empezarlo de cero, porque no se habían sentado las bases, ni establecido directrices ni modelos, y son necesarios. Y muchas veces, ni los propios jefes sabían lo que había que hacer.

A esto se suman otras cuestiones, relacionadas con la forma de ser de algunos mandos, y su forma de gestionar el personal, y especialmente con la ausencia de toma de decisiones por parte de quien las debe tomar. Hay días en que me parece que el único motivo para ir a trabajar es que a final de mes me paguen el sueldo, y eso, cuando no llevo ni dos años en el puesto, (y poco más en el mundo laboral) es muy triste.

Total que venía yo comentando lo terrible que era todo en el departamento con una compañera, y me suelta: "¿Tú te has parado a pensar en la vuelta que nosotras le hemos dado al departamento en este último año? desde que entramos, se han sacado procedimientos nuevos, se ha diseñado un modelo de trabajo, que le da 20 vueltas a lo que existía y a lo que se hace por ahí, incluso, con tu trabajo se está empezando a cambiar el sistema de archivo..."

Es verdad, el departamento funcionaba malamente, pero los novatos hemos entrado con ganas, y hemos conseguido que cambien cosas, hemos aportado nuestro granito de arena (o un saco de ellos), de forma que el sistema de trabajo va saliendo, y no es algo ajeno a nosotros e impuesto, sino nuestra pequeña criatura. Queda mucho camino por recorrer, pero estamos siendo actores del cambio.

Y al poco de tener esta conversación, leo en facebook, en un perfil de una agrupación de funcionarios muy reivindicativa, un listado de cosas que se han conseguido recientemente, en este caso a nivel de canarias, con presión social, y denunciando y dando difusión a los chanchullos de los que no enterábamos, poniendo en letras grandes los datos económicos, los sueldos desproporcionados, los gastos inútiles y sobredimensionados, la situación real frente a la que nos pretenden vender.

Con todo esto me he preguntado ¿y sí además de denunciar todas las injusticias que se han venido cometiendo, y que son causa o consecuencia la crisis, nos dedicamos a ensalzar esos pequeños logros que la prensa tiende a minimizar?

¿Es acaso un nimiedad que hayamos conseguido sacar a miles de personas a las calles en todo el país simultánemente? ¿Carece de importancia que todos los días se estén paralizando desahucios a fuerza de presión popular? ¿Que personas que no se conocen entre sí, se planten en la puerta de un edificio para darle un par de meses más de oxígeno a un tercero que está a punto de perder su casa? ¿Podemos obviar el hecho de que una respuesta agresiva del gobierno contra los derechos básicos de manifestación y huelga son una muestra clara de que tienen miedo de que cojamos más poder?

Y si bien, las causas son claramente interesadas y electoralistas, el gobierno ha hecho alguna que otra cosa bien, como reducir el uso de coches oficiales (aunque yo lo reduciría más).

Estoy segura de que a nivel local se han ido consiguiendo pequeños logros, y merece la pena difundirlos junto con las tropelías de quienes nos gobiernan y nos han gobernado (y no sólo desde los escaños). Tenemos que alimentar nuestra lucha con las pequeñas batallas ganadas.

Se llama feedback positivo, y nos vendría de puta madre.

Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

PD: El constitucional le ha dado una patada en los webos al PP y al foro de la familia. Y yo me alegro infinitamente, sólo lamento que hayan tardado tanto en decir algo que es de cajón. Que los derechos son para todos. No tengo claro hasta que punto la opinión pública ha podido influir en el dictamen del tribunal, se supone que deben ser imparciales, pero para mí, es una pequeña victoria.

7 comentarios:

Centro Picasso Vilnius dijo...

Muy de acuerdo con todo. Cuando se ponen a pelear sobre el gasto de luz durante la huelga, que si tanto, que si menos... yo me subo por las paredes: ¡es la segunda huelga del año! ¿No se plantean que a lo mejor están haciendo algo mal? ¡Qué más da cuánto haya bajado el recibo de la luz, si con la mierda de reforma laboral que nos han hecho te pueden despedir por hacer huelga!

Centro Picasso Vilnius dijo...

Por cierto, y aunque no es el tema del artículo, también quería decir que los únicos tres meses que he pasado trabajando en la Administración (en un consulado) me horrorizaron profundamente. Por un lado, trabajadores (y no funcionarios, contratados como yo) que faltaban al trabajo porque sí, o llegaban tres horas tarde... y jefes que sí, que les amonestaban, pero que no hacían nada. Yo no me explico porqué, habiendo un sistema disciplinario que puede conducir al despido, no se aplica (al menos en aquel consulado). En la empresa privada llegas todos los días tres horas tarde y no duras ni una semana, ¿por qué en la Administración no pueden hacer lo mismo?

La Exorsister dijo...

Yo me pregunto lo mismo, no entiendo por qué no se usa más el expediente disciplinario... Pero es bastante habitual que los puestos más altos se consigan enseñando el carnet del partido, así que hay demasiados jefes sin las competencias necesarias para ejercer sus funciones. Y cuando el jefe no da la talla, muchos subordinados tampoco.

Misaoshi dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo que has dicho.

Pero que unos cuantos no hagan bien su trabajo o se salten los horarios, no significa que todos lo hagan Como piensa la mitad de la población. Y lo digo porque en mi curro (que también soy funcionaria), he pasado de un destino en Mallorca que se metían conmigo por serlo diciendo que no trabajaba (porque 4 no lo hacían), cuando estuve a punto de darme de baja por depresión, no tenía un respiro ni para "el 1er desayuno", ni un 2º ni ninguno, hasta las 15:30h no me metía nada en el cuerpo, a veces ni agua. Entraba y salia media hora antes/después. No paraba. No me lo agradecían y la mitad de las veces venían con malas formas y exigencias, cobraba menos que nadie y estaba haciendo el trabajo de 3 oficinas porque los que había en ellas "no sabían" hacerlo (me fui yo y durante meses me llamaban cada día para que les enseñara a hacerlo desde Madrid hasta que dejé de cogerles el teléfono).

Y ahora en Madrid siento que sobra mi puesto de trabajo. Y lucho para que me lleven a otra oficina donde falta gente y no tienen tiempo ni para desayunar.
La diferencia es que hay gente con ganas de trabajar que no puede, y gente que no tiene ganas se la suda todo. Incluso en el mismo puesto (diferente ciudad).

Ojalá aquí escucharan y dejaran que los que menos cobramos tengamos más voto a la hora de mover el trabajo de sitio. Está todo super mal distribuido.

Y de la misma forma pasa con todo; es como si cobrar menos dijera que eres más inútil que otro sólo porque es millonario. Y tu palabra no cuenta.

Ojalá todo esto pudiera cambiar. Y que de una vez por todas escuchen al pueblo y se pongan en nuestro lugar (aunque sea imposible porque la mayoría son de familia bien y no saben ni que existen los bonos de metro... pero ¿metro? ¿qué te refieres con "metro"?).

Perdón por la parrafada, pero es que me enerva todo el tema de la mala organización, no sólo laboralmente, sinó de quién se lleva todos los logros y sueldos millonarios.

JuanRa Diablo dijo...

Piensa, Exor, piensa, que te permitimos hacerlo :P Y después escríbelo todo, que es un placer leerte.

No solo es que no tengo nada que objetar a lo dicho, es que además comparto la forma de verlo.

Te dejo el enlace de un artículo de Ángeles Caso que suscribo desde principio a fin y que he supuesto te gustaría leer.

http://www.lavanguardia.com/magazine/20120607/54306744059/angeles-caso-el-gran-nombre-de-democracia.html

Un saludo

La Exorsister dijo...

Martes (al primer comentario)... desde luego algo está pasando. En madrid está la sanidad de huelga y con dos cojones en la calle, aunque les cueste dinero.

Dicen que Rajoy es el presidente que más manifestaciones en contra ha tenido, y SÓLO LLEVA UN AÑO.. ¿Qué pasa que de repente somos todos unos rebeldes sin causa? No lo creo... han cruzado la línea, y poco a poco estamos recordándoles que no todo vale.

Misaoshi
Ya lo dice el refrán, unos se llevan la fama y otros el provecho, por cada vago que se toca los XXXXX a dos manos, hay un desgraciado sacando trabajo... y lo que es peor, un jefe haciendo la vista gorda ante esa situación.

Y los tres, se llevan la mala prensa.

JuanRa
Pues tienes razón, el artículo me ha gustado, como tantos otros que leemos hoy en día, que tienen tanta coherencia como le falta a nuestro gobierno.

La calle tiene soluciones, pero ellos no quieren ni escucharlas, ni aplicarlas... tanta inutilidad no puede ser casualidad.

Pecosa dijo...

Como todos los demás, estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto en tu entrada, y además suscribo una frase que has dicho en tu comentario anterior: tanta inutilidad no puede ser casualidad. No lo es.