miércoles, 16 de octubre de 2013

Privilegios de ser Heterosexual

La idea se la he tomado prestada a Martes, que parece que a su vez se la cogió a una tercera. El caso es que me ha gustado el enfoque: Privilegios de la "normalidad" parece ser el tema. Y me ha tentado la posibilidad de llevar a mi terreno, aunque creo que los matices son miles, y los prejuicios van desapareciendo. Eso espero.
  1. No tienes que "confesarle" a nadie que eres heterosexual. Eso se da por sentado. Lo raro es lo otro. (Salvo que tengas más pluma que un pavo real, entonces estarán esperando a que confieses que eres gay)
  2. No hay sectores de la sociedad que te consideran algo a evitar, un mal ejemplo, un ataque a su sentido de la moral o una amenaza a su familia, o indeseable para tener hijos, por el hecho de acostarte con alguien del sexo opuesto. (puedes ser todas esas cosas, pero por otros motivos)
  3. No se da por sentado que eres promiscuo/a. Puedes serlo o no, o puedes aparentar ser una monja y ser la mayor ninfómana que ha pisado esta tierra y viceversa, o serlo y no ocultarlo, da igual, nadie dice "si es que los heterosexuales son muy promiscuos..."
  4. No te pasas la adolescencia negándote a ti mismo que te gusta quien te gusta. No tienes miedo de que tus padres no te quieran así, ni que tus compañeros de colegio te hagan la vida imposible, en el mejor de los casos sólo con burlas (en el peor, con acoso y palizas). [Bueno podría pasar, si rompes con el sistema de castas del instituto - pringados, empollones, gente chachi, delicuentes en potencia, pero creo que aún así hay diferencia]
  5. Mencionar a tu pareja no es motivo de reacciones extrañas o incluso incómodas. Puedes decir mi marido, mi mujer sin que nadie te mire como si acabaras de decir, "el perro que me follo los días impares" *1
  6. Puedes casarte en cualquier país (cuestiones de extranjería aparte), y bajo cualquier confesión religiosa de tu elección.
  7. Puedes ser creyente si tener que escuchar al cura de tu parroquia (o equivalente según credo) decir que eres una abominación, o que eres un poco desviado, pero dios te quiere igual a pesar de tu tara.
  8. Nadie te dice que es una fase, un capricho, o que te puedes curar. 
  9. Nadie cuestiona que para un niño huerfano es mejor que tú pareja y tú le deis un hogar, a que se quede en un centro de menores para evitar contaminarse con tu pernicioso estilo de vida. (A no ser que seáis unos pervertidos, y todo el mundo lo sepa, pero no me perdáis el enfoque).
  10. Cuando vas al médico, no tienes que explicarle que tus relaciones sexuales son "distintas". Y no hablo de filias raras poco convencionales, hablo de que les dices que no usas anticonceptivos y te miran como si estuvieras de la olla, hasta que les dices, es que mi pareja es mujer. [y por más que lo intento, no hay manera de que se quede embarazada jijijij]
  11. Nadie te pregunta si tú eres el hombre/la mujer de la relación. [Ampliación -->] tampoco te preguntan "¿y tú cómo follas?, ¿Realmente eso cuento como follar?, Si nunca has tenido sexo con penetración, ¿realmente has perdido la virginidad?" True story
  12. Ves gente como tú en practicamente todas las películas, los libros de texto hablan de mamá y papá*2, el formulario del registro civil tiene un espacio para el y otro para ella, te ves representado socialmente como lo normal. No te da la sensación de que tienes que adaptarte.
  13. La gente no se da codazos por la calle si vas de la mano de tu pareja, ni pone cara de sorpresa/asco cuando os besáis. (Salvo que seáis de esos que más que besaros, parece que vayais a intercambiar todos vuestros fluidos de cuerpo a cuerpo, o que nacisteis siameses de los mismos labios, o que vais a echar un polvazo ahí y ahora, aunque sea la avenida principal de la ciudad y las 12 del mediodía)
  14. Tus derechos civiles están fuera de toda duda. [Lo de los reproductivos es más complejo, ahí la derecha dispara contra más gente.]

Y el otro día me llegó esto por whatsapp (ese maravilloso invento del mal) y me he descojonado.





Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.

*1 A veces se cambian las tornas. Conocí a un tipo que tenía tal pluma, que no dudé ni un segundo que era gay. Y de repente un día me presentó a su esposa, y claro, casi me caigo de culo, porque había dado por sentado que esa mujer era su hermana, o su prima, o una amiga, compañera de piso... etc, cualquier cosa menos su pareja. Pero superada la sorpresa, no lo miré como si me hubiera dicho "este es el gato que me follo los días pares". Ahí está la cuestión.

* 2 Había un libro de inglés que tenía la siguiente frase : My _____´s ________ a rellenar con "wife" y "sister". La profesora tuvo que admitir que estaba correcto de ambas formas.

Bonus: Ya alguien había escrito algo parecido, y tiene muchas más cosas que yo!

7 comentarios:

Centro Picasso Vilnius dijo...

¡Gran verdad todo! Sobre todo, lo de no tener que "confersar". A mí me marcó mucho una entrada que escribiste hace tiempo sobre que salir del armario no es cosa de una vez, que tienes que seguir haciéndolo todos los días. Creo que desde fuera es algo que no se ve, la gente no piensa en ello. Incluso la gente "gay firendly" no se da mucha cuenta de eso. Es claramente un privilegio muy grande... No tener que estar definiéndote cada día.

La Exorsister dijo...

Justo esta semana me ha pasado algo curioso. Supongamos que M. se llama Luisa.
Yo, cuando hablo de mis vacaciones, digo "fuimOS de viaje a dondesea". Este mismo año cuando se empezó a hablar de vacaciones, le comenté a mi jefa, que tenía intención de casarme y que pediría los 15 días, no le dí más explicaciones, porque yo con ella no discuto detalles de mi vida personal (no me sale), pero con el resto de compañeras de la oficina, hablo de Luisa sin rodeos, como ellas lo hacen de sus maridos. Y las únicas paredes de la oficina son la de su despacho, así que supuse que en dos años y medio algo habría oído ya.

Sin embargo, llegaba tarde y le mandé un whatsapp. "Voy a llegar tarde, tengo que dejar a Luisa en el médico", y preguntó a mis compañeras. ¿Quién es Luisa?

Yo creo que si el nombre hubiera sido Luis, habría atado los cabos sin problemas. ¿O es mucho pedir?

La Exorsister dijo...

Por otro lado Martes a veces me parece que me pongo pesada con el tema "oh miradme, soy lesbiana y quiero que lo sepáis", pero el saber que alguno de mis fieles seguidores se plantea cosas después de leerme, me llena de orgullo y satisfacción. Me da la sensación de que aporto algo a la sociedad, aunque sea a pequeña escala.

¡Gracias por el feedback!

Biónica dijo...

Los privilegios dan que pensar, y lo que es mejor, cuestionan estructuras de pensamiento muy fuertemente establecidas :-D, a mí me encanta ver cómo se puede evolucionar de perspectivas simplistas a otras más amplias y más justas incluso :-D

Nada más, sólo comentar una cosa que a mí me llama mucho la atención: que sólo parezca haber una masculinidad. Es llamativo cómo tendemos a pensar en un tío con pluma o con cualidades "típicamente" vistas como femeninas como un gay. Yo tengo familiares y amigos para los que he aguantado la pregunta "fulanito de tal... no será gay, no?". Por qué esa necesidad? Es algo que se me escapa. Eso enlazaría con el privilegio de no tener que estar definiéndote cada día como bien dice Martes :-)

La Exorsister dijo...

Biónica
Me gusta la idea de cuestionar estructuras de pensamiento, creo que es lo que nos hace evolucionar, al preguntarnos si lo que pensamos es sólo algo que hemos aprendido como dogma, y si existe otro punto de vista.

Respecto a la única masculinidad, debo reconocer, que si bien el discurso es la aceptación de la diversidad, y la no discriminación, es la propia comunidad lgtb muchas veces la que fomenta "la pluma" como delatora de la sexualidad. Está mal y contradice las premisas defendidas, pero pienso que responde a una necesidad de identidad colectiva; "es del gremio".

Además en lo relativo a cómo se nos representa en los medios, se sigue recurriendo mayoritariamente a estereotipos, y eso refuerza la idea de lo que se considera "pluma" y de lo que se considera "normal" para uno y otro género.

Centro Picasso Vilnius dijo...

Este último comentario da para mucho. Yo llevo una temporada muy metida en teorías queer y demás y me he vuelto muy crítica también con las revindicaciones y acciones del mundo LGTB, porque me parece que se está eligiendo "copiar" esquemas tradicionalmente heteros como medio para la integración, sin cuestionar esos esquemas, que en realidad, muchos de ellos, son eróneos en sí mismos.

Un ejemplo es el matrimonio. La idea de reclamar el matrimonio igualitario es, en realidad, muy superficial y bastante discriminatoria. El matrimonio, en sí mismo, es una institución que deberíamos empezar a superar y admitir una pluralidad de formas de amar y de relacionarse y de convivir. La comunidad LGTB, desde su diferencia, podría jugar un papel importante en esa evolución del sistema, sin embargo insiste en ser integrada dentro de él, y de esa manera se diluye y acaba cometiendo los mismos errores.

No sé si me explico bien, pero me has dado una idea para una entrada ;)

(Por cierto, que sea enhorabuena)

La Exorsister dijo...

Martes
La reclamación de matrimonio igualitario es para mí, una reclamación de igualdad de derechos civiles. Creo entender por donde vas: si en lugar de reclamar que todos podamos acceder a los beneficios jurídicos de la figura del matrimonio, ¿por qué no reclamar que cualquier forma de relación sea válida, sin favorecer
de forma alguna la más tradicional?

No obstante, no veo por qué para dejar espacio a las diferentes formas de convivir y amar, haya que derrocar una ya existente, cuando per se, no perjudica ni a quien la practica ni a quien deja de hacerlo. Eso sí que sería el ataque a "sus" valores que tanto teme la derecha meapilas.

Concretando, el matrimonio igualitario me parece necesario, pero también una mejora de los derechos de las parejas de hecho. y por qué no legislar la poligamia (despenalizando para empezar). No es mi rollo, pero no me opongo a que quien elija ese tipo de relación tenga derechos igual que yo.

Quiero decir, cuanto más inclusivos seamos, mejor, nadie debería sufrir discriminación por una relación consentida, sea de dos, de más, o de días impares.

Sugieres que como colectivo lgtb podriamos haber usado la diferencia de nuestra identidad y sexualidad para reclamar precisamente que el amor no es cosa exclusiva de Adanes y Evas, pero no somos un colectivo único, somos un porcentaje de la población que en un aspecto muy concreto de su vida (las realaciones personales y la identidad de género) se salen de la norma. Y lo que creo que es cierto es muchos de los miembros del colectivo lgtb, nunca quisimos ser abanderados de ninguna lucha, sólo que no se nos pisara por ser algo que no elegimos ser, sino que vino en el pack.


Yo no estoy puesta en teoría queer, pero está claro que aunque tengamos cosas en común, no todos pensamos ni reclamamos lo mismo. La bifobia y la plumofobia son propias de homosexuales, y en eso te das cuenta, que estamos muy lejos de tener claras cuáles podrían ser nuestras reivindicaciones comunes. Espero tu entrada.