"Antes me cabreaba, ahora me da miedo" eso le estaba diciendo yo el otro día a un amigo con el que me encontré por casualidad justo antes de entrar a nuestros respectivos trabajos, suertudos nosotros, que tenemos.
Me refería a ese señor que ante las preguntas de la prensa, se da media vuelta y se larga sin decir esta boca es mía, o más bien, a lo que ese señor representa.
No sé si será una impresión pasajera producida por algún desarreglo hormonal, un arrebato de pesimismo, y probablemente está respaldada por informaciones que no son 100% objetivas (si alguien conoce algún medio de prensa 100% neutral, que me avise, gracias). Pero lo cierto es que la sensación que tengo últimamente, es que todo se va a la mierda.
No llevamos ni medio año de gobierno de derechas y no han cascado una reforma laboral que, digan lo que digan su defensores, recorta derechos laborales fundamentales; hablan de reformar el derecho de huelga (y dudo que sea a mejor). Luego se sacan unos presupuestos que parecen una broma de mal gusto (quitamos dinero a Dependencia, a Educación y Cultura, a I+D+I, pero seguimos costeándole la religión a los cristianos, los vicios a la familia real, y las armas a defensa). El grupo que acusó al anterior presidente de improvisar *1, suelta de un día para otro que va a recortar 10.000 millones de euros en algo que yo considero tan básico como sanidad y educación, sin explicar cómo, se habla de copago, repago y de quitar servicios del sistema de seguridad social. Se plantea criminalizar la resistencia pacífica a la autoridad, y de las palabras del clero (que se crece cuando gobiernan los suyos), mejor no hablar.
Ante todo, hay que calmar a los mercados, hay que afrontar la crisis, hay que hacerle caso a la Merckel.
Hoy veo un futuro negro, un futuro en el que no me parece descabellado que me nieguen (de nuevo) el derecho a casarme, en el que tendré que dar gracias porque tengo un trabajo, aunque me bajen 20 veces el sueldo, mientras mi hermano y mi novia lo tendrán complicado para encontrar un trabajo estable o decente, y donde tendremos que trabajar hasta la extenuación para cobrar una pensión de mierda. Y veo que el movimiento social no es suficiente para pararle los pies a este gobierno que parece que lo único que pretende es contentar a los empresarios, a la banca y a esos misteriosos mercados, caiga quien caiga, y sin despeinarse ellos.
Presiento que no la van a meter doblada y de paso nos quitan el derecho a quejarnos.
Hoy lo veo todo negro, pero lo mismo es que tengo un mal día.
Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, Amén.
*1 - No debe entenderse de esto que apoye completamente la gestión del gobierno anterior.
3 comentarios:
Dímelo a mí, que ni vivo en España y tengo la sensación de que mejor no volver...
Lo que más me llama la atención es que se hable de recortar en sanidad y educación y nadie mencione los milloncejos que se lleva la iglesia cada año. No es que me sorprenda que el partido en el poder no lo proponga (al fin y al cabo son amiguetes) pero sí que ni los otros partidos, ni los medios de comunicación lo hayan sugerido. ¿No se debería empezar a recortar por lo innecesario?
Suicidemonos!
Martes
Si a mí me dieran las tijeras, empezaba por la iglesia, seguía con la casa real, la deuda de los equipos de fútbol, y los altos cargos. Ay (suspiro) qué bonito sería.
Sar@
¡¡Voy a por mi batamanta!!
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