Haciendo limpia este domingo en casa, me he tropezado con un recuerdo de infancia. Se trataba de una radio que con ayuda de mi abuelo construí para un proyecto del colegio. (Cuando digo ayuda de mi abuelo, quiero decir que él hizo el 90% del trabajo, y yo me encargué de pegar algunos detalles finales).
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| Lo que quedaba de la radio. |
Como tantas otras cosas que atesoramos, no servía para nada más que como testigo de anécdotas pasadas, pero tampoco estaba en un estado como para exponerlo. Así que decidí, con todo el dolor de mi corazón, desmontarla y destinar cada uno de sus componentes al contenedor adecuado.
Sin embargo esta entrada tiene como función que esa radio no sea pasto del olvido.
Recuerdo que como proyecto escolar tuvo bastante éxito, y la clave fue
que recuperamos de una radio vieja los mecanismos y se los añadimos, de
forma que pasó de ser una simple maqueta, a ser un aparato que funcionaba.
Con madera de balsa mi abuelo hizo una caja sin tapa, a la que añadió dos semicirculos en la parte superior para darle la forma que veis en la primera imagen. Allí donde iba a ponerse el altavoz, le hizo varios taladros, para mejorar la salida de sonido. También hizo algunas divisiones internas para acomodar el altavoz y el soporte de las pilas y hasta previó la salida de la antena por la parte trasera del montaje. Finalmente,dos incisiones en la parte frontal, permitieron encajar la propia placa de la radio, dejando los selectores por fuera.
Todo ello después fue cuidadosamente forrado con cartulina marrón para simular el aspecto de una radio antigua de madera; el diseño de las salidas de sonido se copió de una, y se cubrió con una tela marrón metalizada, que parecía la malla que cubre los altavoces en los aparatos reales.
He guardado la radio durante años con mucho cariño, porque ver trabajar a mi abuelo en ella es un recuerdo que atesoro. Él siempre ha sido un hombre minucioso y perfeccionista en sus trabajos. Pero ya le faltaban partes de la cartulina original, y sobre todo, no se podía usar ya: ¡nos faltó prever una forma de cambiar las pilas!
Así que, la cartulina para el contenedor azul, la madera y el mecanismo para el punto limpio, y el recuerdo bien anclado en la memoria.
Ahora que lo pienso, igual guardo el mecanismo de la
radio para
algún día hacer una maqueta emulando la pericia de mi abuelo, con la que
algún niño o niña triunfe en el colegio.
Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, amén.
Que la mierda de Transilmonio no caiga sobre tí, amén.



3 comentarios:
Yo la habría restaurado. Con lo molona que ha quedado nunca se me habría pasado por la cabeza tirarla.
Otra razón para tener un blog (¿Recuerdas aquello de las razones para NO tenerlo? :D)
Sirven de estanterías virtuales para colocar los objetos amados :)
Sintonízatelo en la memoria, Exor
-S-
A veces la necesidad de vaciar armarios se impone. Además, me moría por volver a ver el interior, y la única forma era romper la cartulina.
JuanRa
Pues algo de razón llevas porque estaba a punto de escribir el post de cierre, cuando la radio reapareció para darme una entrada.
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